La jugada maestra que inventó tu cerebro para seguir funcionando cuando te salteás una comida
Con un consumo diario de hasta 140 gramos de glucosa pura, nuestro órgano pensante es el comensal más exigente y caprichoso del cuerpo humano. Cuando el plato queda vacío, desata una tormenta química de furia y estrés antes de dar un volantazo metabólico fascinante. Conocé el detrás de escena de los cuerpos cetónicos y la maquinaria evolutiva que nos salvó de la extinción.
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