La Tierra ardió en agosto y los científicos confirman que vivimos el mes más caluroso jamás registrado

La Organización Meteorológica Mundial lanzó una alerta roja tras analizar los datos satelitales: la temperatura media global superó por mucho los niveles preindustriales, tanto en la superficie terrestre como en unos océanos que están hirviendo. Con un Niño que recién empieza a mostrar los dientes, los expertos advierten que esto es solo el prólogo de lo que vendrá.

Si sentiste que este invierno anduvo medio «primaveral» por momentos en este rincón del Cono Sur, o si viste las noticias del verano asfixiante en el hemisferio norte, no fue tu imaginación. Es la realidad de un planeta que está rompiendo sus propios termómetros. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) acaba de confirmar lo que se temía: agosto de 2023 fue el agosto más caluroso a nivel global desde que tenemos registros confiables.

Pero el dato no se queda ahí. Los números que procesó el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea son, francamente, aterradores. Agosto no solo fue el peor agosto; empató con julio de este mismo año como el mes más cálido jamás registrado por la humanidad. Mirá si será grave la cosa que la temperatura media de la superficie terrestre estuvo 1,65 grados por encima de lo que se estima para la era preindustrial. O sea, ya pasamos —al menos temporalmente— la famosa barrera psicológica y científica de los 1,5 grados que el Acuerdo de París busca desesperadamente no superar de forma permanente.

Este calorón no discriminó códigos postales. Se sintió con furia en Europa, África, Asia y, claro, en toda América. Para colmo, la tendencia es nítida y no para: los diez agostos más cálidos de la historia ocurrieron todos desde 2016 para acá.

Reporte Climático Global: Agosto Negro

🌡️

AGOSTO MÁS CÁLIDO

Empató con julio de 2023 como el mes más caluroso **jamás registrado** a nivel mundial.

📈

SUPERFICIE TERRESTRE

+1,65°C

Por encima del promedio estimado para la era preindustrial.

🌊

TEMPERATURA DEL MAR

21,11°C

Récord histórico absoluto de la superficie marina (excluyendo polos).

El Combo Letal: Calentamiento Global + El Niño

El fenómeno de El Niño ya está establecido, se intensificará en los próximos meses y alterará los patrones climáticos mundiales **hasta 2027**.

Fuente: CientificaMente con datos de OMM / Copernicus (UE) / NOAA (EE.UU.)

Océanos con fiebre

Si lo que pasa en la tierra asusta, lo que ocurre en el agua es para poner los pelos de punta. Los océanos, esos grandes reguladores del clima mundial, alcanzaron temperaturas extraordinarias. La temperatura media diaria de la superficie del mar (fuera de los polos, claro) llegó a los 21,11 grados. Suena a poco para meterse al agua, pero para el promedio global es un récord histórico absoluto.

Fijate la locura: las aguas del Atlántico norte y del Mediterráneo occidental no solo registraron récords para el mes, sino que estuvieron acompañadas de extensas olas de calor marinas. Los ecosistemas están bajo estrés máximo y eso, tarde o temprano, impacta en la pesca y en el clima de las costas.

El factor «Niño» y lo que se nos viene

¿Por qué está pasando esto con tanta intensidad justo ahora? Hay un combo letal. Al calentamiento global «de base», provocado por la quema de combustibles fósiles, se le sumó El Niño. Este fenómeno climático, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, ya está plenamente establecido y, según advierte la OMM, seguirá intensificándose en los próximos meses.

El Niño no es joda: tiene la capacidad de alterar los patrones de temperatura y precipitaciones en todo el globo. Y lo peor es que sus efectos se van a sentir fuerte hasta bien entrado 2027. Es decir, nos esperan un par de años moviditos.

Este fenómeno ya metió la cola en la actividad de los ciclones tropicales de agosto. Hubo 19 tormentas tropicales en todo el mundo, cinco con intensidad de huracán y cuatro que llegaron a la categoría 3 o más. Lo curioso fue la desigualdad: mientras el Atlántico tuvo una actividad inusualmente baja, el Pacífico —con sus aguas más calientes por El Niño— fue una fábrica de tormentas, con ocho fenómenos con nombre.

Mientras tanto, en Europa occidental la situación es crítica. Las olas de calor que empezaron en mayo no dieron tregua en agosto, sumiendo a gran parte de la región en sequías graves. Ríos icónicos como el Rin y el Danubio registraron caudales excepcionalmente bajos, casi al mínimo, complicando el transporte y el ecosistema. Y si miramos a los extremos del mapa, tanto el Ártico como la Antártida mostraron una extensión de hielo marino muy inferior a la media.

El mensaje de la ciencia es unánime y ya no queda margen para la duda. La Tierra nos está gritando que el cambio climático no es una proyección a futuro; es este presente sofocante que estamos viviendo.

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