El último informe global de la OMS y UNICEF revela que, aunque hay menos bebés con «cero dosis», millones de chicos inician sus calendarios y no los completan. En las Américas la recuperación de la medicina preventiva es un hecho, pero la cobertura contra las enfermedades más contagiosas todavía enciende las alarmas de los especialistas.
Cuando pensamos en el éxito de una campaña de vacunación, solemos imaginar las filas de familias entrando a los centros de salud o el pinchazo rápido que protege a un bebé. Pero la verdadera salud colectiva no se mide solo por cuántas personas reciben una primera dosis, sino por cuántas completan el esquema básico. Y es justamente ahí donde la medicina global está encontrando un bache imprevisto.
El más reciente informe de las Estimaciones de la Cobertura Nacional de Inmunización, elaborado de forma conjunta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, trae una de cal y una de arena. La buena noticia es que durante el último año la inmunización infantil global mostró una leve mejoría, logrando que el 90% de los lactantes —unos 116 millones de chicos— recibiera al menos la primera dosis contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, conocida técnicamente como la vacuna DTP. Sin embargo, la cifra global sigue estando un escalón por debajo de los niveles óptimos que se registraban en 2019, justo antes de que el COVID-19 desarticulara los sistemas de atención primaria.
La paradoja del esquema incompleto
Para entender el problema actual, imaginá que estás construyendo un puente para cruzar un río correntoso. De nada sirve levantar los pilares y colocar las vigas hasta la mitad si dejás el tramo final sin terminar; el puente no cumple su función y cruzar sigue siendo peligroso. Algo muy parecido pasa con el sistema inmunitario de los chicos.
El informe revela una paradoja preocupante. Por un lado, el número de bebés que no recibieron ni una sola vacuna en su primer año de vida bajó a 13,5 millones en todo el mundo. Es un avance real. Pero por el otro, se disparó el porcentaje de deserción sanitaria: chicos que arrancan el calendario pero quedan a mitad de camino.
Fijate en este dato: cerca de 7,3 millones de lactantes recibieron su primera dosis de DTP pero nunca llegaron a ser vacunados contra el sarampión. Como el sarampión es un virus extremadamente contagioso, requiere que al menos el 95% de la población esté inmunizada con el esquema completo para impedir que el virus circule. Al quedar la cobertura muy por debajo de esa meta, la consecuencia fue inmediata: más de 50 países ya notificaron brotes importantes y disruptivos de esta enfermedad en los últimos meses.
Conflictos armados y el virus de la desinformación
¿Por qué cuesta tanto completar los esquemas? Las razones varían de manera drástica según la geografía. «Millones de niños vulnerables siguen sin protección debido a los conflictos, los desplazamientos y la pobreza«, explica Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. De hecho, más de la mitad de los chicos que jamás recibieron una vacuna viven en países que atraviesan crisis humanitarias o guerras civiles.
Pero la caída de las coberturas no es un problema exclusivo de las regiones vulnerables. En los países de ingresos medios y altos, donde las dosis sobran y los vacunatorios están a pocas cuadras de distancia, el enemigo es otro: la desinformación y el debilitamiento de las políticas públicas. El avance de discursos pseudocientíficos en redes sociales y la pérdida de la percepción del riesgo (pensar que una enfermedad ya no existe porque no se ven casos cotidianos) hacen que muchos padres posterguen o directamente olviden las dosis de refuerzo.
Las Américas rebotan pero no alcanza para cantar victoria
Si hacemos un zoom en nuestra región, el panorama es alentador pero exige cautela. Las Américas lograron una gran recuperación en sus programas de inmunización de rutina, superando las métricas prepandémicas. La cantidad de chicos desprotegidos cayó de 1,3 millones a 1,1 millones, un logro que las autoridades sanitarias destacan como un reflejo del enorme esfuerzo de los enfermeros y promotores de salud en territorio.
Sin embargo, el talón de Aquiles regional sigue siendo el mismo: el sarampión. La cobertura de la primera dosis en nuestro continente bajó del 89% al 88%, y la segunda dosis retrocedió al 78%. «La región de las Américas ha demostrado que es posible avanzar, pero el resurgimiento del sarampión demuestra que no podemos dar por sentados estos logros«, advierte Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Hoy, varios países vecinos se encuentran respondiendo a brotes activos, concentrados casi con exclusividad en personas con calendarios incompletos.
Inmunización Infantil: Avances y Brechas Peligrosas
Análisis de la cobertura de vacunación y el riesgo de brotes
Alcanzaron el 90% de cobertura mundial con al menos una dosis de DTP.
Bebés que no recibieron ninguna vacuna en su primer año de vida.
Lactantes que iniciaron el calendario básico pero nunca recibieron la dosis contra el sarampión, abriendo la puerta a brotes comunitarios.
🌎 Radiografía de la Región de las Américas
La cobertura inicial de DTP subió al 92%, superando los registros previos a la pandemia. Los niños sin vacunar bajaron de 1,3 a 1,1 millones.
La segunda dosis cayó al 78%. Al estar lejos de la meta del 95% recomendada por OPS, el virus resurge en poblaciones no inmunizadas.
Una inversión a futuro que el mundo debate en Ginebra
«Todo niño, haya nacido en la riqueza o en la pobreza, en paz o en medio de un conflicto, merece la protección que ofrecen las vacunas«, señala Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, recordando que inmunizar es la estrategia de salud pública más barata y equitativa que inventó la humanidad.
De cara al futuro, el gran desafío es financiero e informativo. El debilitamiento de los fondos internacionales destinados a la salud infantil y la falta de sistemas de datos modernos complican la tarea de rastrear y buscar activamente a los chicos que faltan vacunar.
Mientras los equipos de salud dan la pelea en los barrios, en Ginebra los gobiernos avanzan en las negociaciones del Acuerdo sobre Pandemias. El foco está puesto en garantizar que el intercambio de información científica sirva para que los tratamientos y las vacunas del futuro lleguen de forma equitativa a todos los rincones del planeta, asegurando que ninguna comunidad quede desparramada del mapa de la protección.
