Las proyecciones climáticas prevén una primavera de precipitaciones extraordinarias en la región, un escenario que históricamente detonó los peores brotes de dengue. Mientras las brigadas municipales recorren los barrios en una carrera contra el reloj, los especialistas advierten que la batalla decisiva se juega en los hogares durante las semanas de frío.
En estos días invernales, pareciera que los mosquitos nos dieron una tregua. La provincia de Misiones atraviesa el período de «interbrote», esa ventana estacional en la que la circulación del virus del dengue cae a sus mínimos históricos. Sin embargo, en las sombras de los patios, adheridos con tenacidad a las paredes internas de baldes, floreros, canaletas y neumáticos viejos, los huevos del Aedes aegypti permanecen en estado de latencia, esperando paciente e imperceptiblemente a que el termómetro vuelva a subir.
La preocupación de las autoridades sanitarias no es gratuita. Todas las miradas están puestas en el océano Pacífico, donde la consolidación del fenómeno climático de El Niño promete un incremento significativo de las lluvias para la primavera y el verano en todo el Litoral argentino. Y mayor cantidad de agua de lluvia acumulada en los jardines se traduce directamente en una multiplicación exponencial de criaderos.
Alerta Dengue: La amenaza de El Niño en Posadas
Indicadores clave y estrategia de prevención invernal
Meta OMS/OPS: menos del 5% de viviendas positivas.
Picos detectados en Dolores Norte y Dolores Sur.
Riesgo de casos severos por reinfección.
📍 Cronograma de Descacharrado en Barrios (Julio 2026)
B° A4 La Nueva Esperanza (Mañana y Tarde)
B° Cocomarola Este (Turno Tarde)
B° San Isidro (Mañana y Tarde)
San Isidro (Mañana) / Cocomarola Este (Tarde)
¿Qué debemos hacer en casa durante el invierno?
- Cepillar y lavar: Fregar los bordes internos de recipientes para desprender huevos pegados.
- Eliminar lo inútil: Tirar latas, botellas y neumáticos fuera de uso.
- Dar vuelta: Baldes, palanganas y macetas vacías que junten agua de lluvia.
- Abrir la puerta: Permitir el ingreso de los promotores de salud municipales identificados.
La lección del clima y la advertencia por los nuevos serotipos
«El fenómeno de El Niño puede favorecer un brote de dengue como nunca antes«, advierte sin rodeos el biólogo Fabricio Tejerina, director de Epidemiología y Control de Vectores de la Municipalidad de Posadas. La relación no es fortuita: los registros epidemiológicos de las últimas décadas muestran una coincidencia matemática entre los ciclos intensos de El Niño y las grandes epidemias que azotaron a Sudamérica.
El problema no es solo la cantidad de mosquitos que puedan nacer cuando comience el «prebrote» a mediados de la primavera, sino las variantes del virus que podrían circular. Tras temporadas marcadas por los serotipos 1 y 2, los infectólogos miran con inquietud la eventual irrupción o consolidación de los serotipos DEN-3 y DEN-4. En una población donde una gran cantidad de vecinos ya tuvo dengue en años anteriores, el contagio secundario con una cepa diferente eleva considerablemente el riesgo de desarrollar cuadros graves.
El termómetro larvario todavía marca luz roja
Para saber dónde estamos parados antes de que arranquen las altas temperaturas, el equipo municipal realiza periódicamente el monitoreo LIRAa (Levantamiento de Índices Rápidos de Aedes aegypti). El último relevamiento arrojó un índice del 12,8% de viviendas con presencia de larvas en Posadas.
Si bien la cifra representa una mejoría respecto a mediciones pasadas, continúa estando más de dos veces por encima del umbral máximo del 5% fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para considerar que una ciudad está en zona de bajo riesgo. Los datos indican que, por cada 100 casas inspeccionadas, se detectan en promedio 17 recipientes con criaderos activos, con focos especialmente marcados en delegaciones como Dolores Norte y Dolores Sur.
Sin embargo, Tejerina enfatiza que ningún barrio puede bajar la guardia: «Cualquier persona camina entre siete y diez kilómetros por día por la ciudad. El virus no se queda en un solo barrio; se mueve en colectivo, en auto y a pie con las personas. La prevención tiene que ser pareja y en todos lados«.
Trinchera de invierno: descacharrado y puerta a puerta
Aprovechando que el virus casi no circula en estos meses, la Municipalidad de Posadas desplegó un cronograma intensivo de control focal y saneamiento ambiental en doble turno para interceptar los criaderos antes de que las larvas emerjan.
No obstante, la efectividad de estos despliegues choca con una barrera cotidiana: entre el 12% y el 15% de los vecinos rechaza el ingreso de los agentes municipales, sumado a un porcentaje alto de viviendas cerradas. En la práctica, solo la mitad de los hogares abre la puerta a la inspección.
Un cepillado a tiempo vale más que mil fumigaciones
Existe un mito urbano persistente de que la fumigación es la solución mágica contra el dengue. La ciencia demuestra lo contrario: los insecticidas solo eliminan al mosquito adulto que está volando en ese instante, pero no le hacen nada a los huevos ni a las larvas sumergidas en el agua.
«Los mosquitos alcanzan su pico máximo al final del verano y dejan millones de huevos pegados en los recipientes. Esos huevos son extremadamente resistentes y sobreviven todo el frío seco. Por eso, el invierno es el momento perfecto para eliminar, cepillar con detergente, dar vuelta o tirar esos objetos antes de que vuelvan las lluvias fuertes y el calor«, resume Tejerina.
El dengue no es solo un dilema médico o climatológico; es, ante todo, una construcción social. El Niño impondrá sus reglas en el cielo, pero la proliferación del mosquito transmisor se resolverá, como siempre, en lo que cada familia decida hacer esta misma tarde en el fondo de su patio.
