La asombrosa historia del depredador gigante que reinó en La Rioja antes de los grandes dinosaurios

Mucho tiempo antes de que los grandes dinosaurios carnívoros dominaran la Tierra, un feroz reptil cuadrúpedo de seis metros de largo era el máximo depredador del período Triásico. Un equipo multidisciplinario de paleontólogos argentinos acaba de presentar al mundo a Shakajlura riojanensis, una especie inédita hallada en la Formación Chañares que aporta piezas fundamentales para entender cómo evolucionó la vida tras la mayor extinción masiva del planeta.

Cuando pensamos en el pasado prehistórico de nuestro planeta, la cultura popular nos lleva automáticamente a imaginar un mundo dominado por los grandes dinosaurios. Sin embargo, la historia evolutiva de la Tierra esconde capítulos fascinantes y mucho más antiguos. Hace unos 237 millones de años, durante el período Triásico Medio-Tardío, los verdaderos dueños del territorio eran los Paracrocodylomorpha, unos inmensos y temibles reptiles cuadrúpedos parientes lejanos de los cocodrilos actuales.

Hoy, la prestigiosa revista Papers in Palaeontology publicó un hallazgo que llena de orgullo a la ciencia argentina. Un equipo de investigadores del CONICET presentó oficialmente el descubrimiento de un nuevo género y especie de este grupo extinto, bautizado como Shakajlura riojanensis, nombre que se traduce como el «lagarto bendito de La Rioja».

El Depredador de Talampaya

Perfil del Shakajlura riojanensis

237 Millones de Años Es la antigüedad del fósil, ubicándolo en el período Triásico Medio-Tardío, antes de los grandes dinosaurios.
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Dimensiones Gigantes

Este animal cuadrúpedo alcanzaba un tamaño aterrador de 6 metros de largo total, coronado por un cráneo macizo de 60 centímetros.

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Linaje Evolutivo

Pertenece a los Paracrocodylomorpha, una familia de depredadores prehistóricos que guarda un parentesco lejano con los cocodrilos de la actualidad.

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El Yacimiento

Fue hallado en la Formación Chañares, una «ventana» de interés geológico mundial ubicada en el actual Parque Nacional Talampaya, La Rioja.

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Anatomía Única

A diferencia de su contemporáneo (el Luperosuchus), posee un hocico completamente recto, sin protuberancias nasales y con un maxilar liso sin ornamentación.

Fuente: CONICET / Revista Papers in Palaeontology | Diseño: CientificaMente

El terror del período Triásico

La historia de este descubrimiento comenzó a gestarse entre las campañas paleontológicas de 2017 y 2018 en la imponente Formación Chañares, ubicada dentro del Parque Nacional Talampaya. Allí, el equipo logró extraer valiosos huesos del cráneo, de la cintura y de la parte posterior del animal. Los análisis revelaron que este depredador era un gigante formidable que alcanzaba los 6 metros de largo y poseía un cráneo macizo de 60 centímetros.

Ariel Cardillo, becario doctoral del CONICET y primer autor del trabajo, explica que la importancia de esta época radica en su contexto evolutivo. El período Triásico marcó el inicio de la Era Mesozoica y comenzó justo después de la «Gran Mortandad», la extinción masiva más devastadora de la historia del planeta ocurrida hace 252 millones de años. Por lo tanto, los fósiles de Talampaya son una ventana de valor incalculable para entender cómo la vida volvió a abrirse paso y cómo surgieron los ancestros de los mamíferos, los dinosaurios y los cocodrilos.

Las figuritas difíciles de la paleontología

Encontrar un depredador de este tipo es un verdadero premio mayor para la ciencia. Los paleontólogos los consideran las «figuritas difíciles» de la época, ya que se hallan muy pocos ejemplares en comparación con otros grupos de animales fósiles. De hecho, Shakajlura es el primer ejemplar de este grupo que se describe en Argentina desde el año 1997.

Antes de este hallazgo, la ciencia solo conocía a un único representante de esta familia en la Formación Chañares, el Luperosuchus fractus, estudiado a principios de la década de 1970. Aunque Shakajlura y Luperosuchus fueron contemporáneos y parientes cercanos, los investigadores encontraron diferencias anatómicas cruciales que justifican la creación de un nuevo género.

Un rostro diseñado para cazar

Julia Brenda Desojo, investigadora del CONICET y coautora del trabajo, detalla las diferencias morfológicas de manera muy gráfica. Mientras que su pariente de los años 70 lucía una especie de «nariz romana» (una protuberancia prominente sobre el hocico), el nuevo lagarto bendito de La Rioja tenía los huesos nasales completamente rectos.

Además, este nuevo gigante presenta un maxilar sorprendentemente liso, carente de la ornamentación rugosa que caracteriza a los cocodrilos modernos, y cuenta con una mandíbula cuyas proporciones son únicas en todo su grupo evolutivo. Este descubrimiento, logrado gracias a la colaboración de expertos de La Plata, La Rioja y Buenos Aires, nos recuerda que el árido suelo argentino sigue custodiando los secretos más profundos y feroces de los inicios de la vida compleja en nuestro planeta.

Referencia:

DOI: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/spp2.70086

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