El insólito escudo que esconden los hongos mágicos contra uno de los efectos más crueles de la quimioterapia

Un equipo internacional descubrió que la psilocibina logra evitar que las terminaciones nerviosas se queden sin energía durante los tratamientos oncológicos. El hallazgo, publicado en la revista Science, demostró que apenas dos dosis previas blindan las manos y los pies del dolor crónico y que el rescate biológico funciona incluso sin experimentar ningún viaje psicodélico.

Para miles de personas que logran vencer al cáncer, el alivio de la remisión llega acompañado de una condena silenciosa y desgastante. Se llama neuropatía periférica, y quienes la padecen la describen como una tortura cotidiana: sentir que las manos y los pies se prenden fuego por dentro, caminar sobre agujas invisibles o percibir las extremidades como si estuvieran permanentemente congeladas. Hasta el 60% de los pacientes tratados con fármacos basados en platino —habituales en tumores de pulmón y ovario— terminan desarrollando este cuadro. Y lo más frustrante para la medicina es que, una vez instalado, no hay fármaco capaz de repararlo.

Sin embargo, una respuesta tan inesperada como revolucionaria acaba de aparecer en el laboratorio. Científicos del prestigioso MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas descubrieron que la psilocibina, el principio activo de los llamados «hongos mágicos», puede actuar como un escudo preventivo infalible contra este daño nervioso.

Apenas dos dosis de este compuesto administradas antes de las sesiones de quimioterapia lograron evitar por completo la aparición de la neuropatía en modelos experimentales. «Este estudio corre la frontera de los psicodélicos mucho más allá de sus indicaciones clásicas como la depresión, las adicciones o el estrés postraumático», explicó entusiasmado el cirujano oncólogo Moran Amit, coautor del trabajo publicado en la revista Science. «Por primera vez estamos mirando el dolor físico. Y no estamos mostrando eficacia para tratarlo cuando ya ocurrió, sino algo mucho más potente: la capacidad de prevenirlo».


La autopista cortada y el hambre de las neuronas

Para entender el golpe maestro de esta investigación, primero hay que mirar cómo la quimioterapia lastima al cuerpo mientras combate los tumores. Las neuronas sensoriales que tapizan nuestra piel son como árboles larguísimos: su centro de comando está lejos, pero sus ramas más finas recorren centímetros hasta llegar a la punta de los dedos para avisarle al cerebro si algo quema, pincha o acaricia.

Para mantenerse vivas a semejante distancia, esas puntas nerviosas necesitan cargamentos constantes de combustible. Las encargadas de producir esa energía son las mitocondrias, verdaderas usinas celulares que viajan por el interior del nervio como si fueran camiones de carga transitando una autopista.

¿Qué hace la quimioterapia con platino? Dinamita el tránsito. Bloquea el transporte de las mitocondrias hacia la periferia y deja a las terminaciones nerviosas aisladas y sin nafta. Desnutridas y sin energía, las puntas de los nervios degeneran, se marchitan y empiezan a disparar señales erróneas de dolor crónico e hipersensibilidad.

Frente a esa catástrofe celular, el equipo liderado por Amit decidió probar una jugada preventiva: en lugar de esperar a que el nervio colapsara, les administraron psilocibina a ratones antes de cada uno de sus ciclos de quimio durante ocho meses.

El resultado fue contundente. Mientras que los animales sin protección perdieron la sensibilidad táctil y sus fibras nerviosas quedaron destruidas, los que recibieron el compuesto psicodélico mantuvieron sus patas totalmente sanas y con la densidad nerviosa intacta. Y lo más crucial para cualquier tratamiento oncológico: la psilocibina no interfirió en lo más mínimo con la capacidad de la quimioterapia para atacar y achicar los tumores.

Ciencia y Farmacología

Cómo la Psilocibina Blinda a los Nervios de la Quimioterapia

El mecanismo descubierto por el MD Anderson para frenar la neuropatía antes de que aparezca.

60% Pacientes Afectados

Sufren ardor, dolor y entumecimiento permanente tras recibir quimioterapias con platino.

2 Dosis Efecto Preventivo

Administradas antes de cada ciclo bastaron para preservar el 100% de la función táctil en modelos preclínicos.

0 «Viajes» Sin Alucinaciones

Moléculas derivadas no psicodélicas (tabernanthalog) lograron idéntica protección celular.

La Batalla en el Extremo de las Neuronas
Sin Intervención

Inanición y Marchitamiento

  • El platino interrumpe el traslado de mitocondrias por el axón.
  • Las terminales en la piel se quedan sin combustible metabólico.
  • Las ramas sensoriales se desgastan y degeneran de forma irreversible.
  • Resultado clínico: hipersensibilidad, pinchazos y quemazón crónica.
Con Pretratamiento

Blindaje y Tránsito Activo

  • La sustancia estimula receptores directos en la piel.
  • Se activan proteínas motoras que obligan a las mitocondrias a circular.
  • El flujo de energía hacia la punta de los dedos nunca se corta.
  • Resultado clínico: sensibilidad normal y fibras nerviosas intactas.
Ensayos en Pacientes Reales (Noviembre) El MD Anderson iniciará pruebas clínicas en personas con cáncer de mama, colorrectal y cuello.
Fase Clínica
Fuente: Amit et al., Science (2026) • MD Anderson Cancer Center / Univ. of Pennsylvania / Yale School of Medicine.

Un rescate biológico que no necesita alucinaciones

Cuando los científicos fueron a buscar el mecanismo molecular de este milagro, se toparon con una sorpresa mayúscula. La psilocibina no actuaba adormeciendo el cerebro, sino encendiendo receptores específicos ubicados directamente sobre las fibras nerviosas de la piel. Al activarse, esos interruptores reclutan proteínas motoras que obligan a las mitocondrias a seguir avanzando por el interior del nervio, saltando el bloqueo impuesto por la quimio.

«Es realmente sorprendente. Nadie hubiera esperado jamás que la psilocibina regulara el movimiento de las mitocondrias», apuntó Joe Cichon, neuroanestesiólogo de la Universidad de Pennsylvania, al celebrar la originalidad del enfoque.

Pero el hallazgo escondía una segunda carta bajo la manga: para proteger al nervio no hace falta pasar por una experiencia psicodélica. Los investigadores probaron un análogo sintético no alucinógeno llamado tabernanthalog, que activa los mismos receptores celulares pero sin alterar la percepción. ¿El resultado? La misma protección total contra el dolor y el desgaste nervioso, pero con el cerebro 100% sobrio.

Para cerciorarse de que esto no fuera una peculiaridad exclusiva de los roedores, el equipo recolectó muestras de tejido nervioso humano de 29 pacientes que atravesaban cirugías reconstructivas. Al poner los nervios humanos bajo el microscopio y aplicarles quimioterapia, las mitocondrias se frenaron en seco. Pero cuando pretrataron ese tejido humano con psilocibina, las usinas de energía siguieron marchando sin inmutarse.


El salto a los hospitales y la doble recompensa

El hallazgo llega en un momento bisagra para la oncología. «Los fármacos antitumorales han mejorado tanto que hoy la gente vive muchos años después del cáncer, pero los efectos secundarios siguen siendo devastadores», reflexiona Barbara Ehrlich, farmacóloga de la Escuela de Medicina de Yale. Evitar que la sobrevida se pague con dolor crónico es una de las grandes deudas de la medicina actual.

El próximo paso ya tiene fecha y lugar. En noviembre comenzará un ensayo clínico en humanos dentro del MD Anderson para evaluar la seguridad y eficacia de aplicar psilocibina previa a la quimioterapia en personas diagnosticadas con cáncer de mama, colorrectal y tumores de cabeza y cuello.

El desafío logístico no es menor. Administrar psilocibina clásica exige contar con terapeutas entrenados que acompañen al paciente durante sesiones de hasta ocho horas para contener los efectos psicodélicos, además de esquivar los prejuicios y el estigma social que todavía pesan sobre estas sustancias. Por eso, el desarrollo paralelo de moléculas no alucinógenas aparece como la gran autopista para su masificación.

Sin embargo, para muchos pacientes que atraviesan la angustia del diagnóstico, el compuesto original podría esconder una doble bendición terapéutica. Como concluye la cirujana plástica Z-Hye Lee, coautora del trabajo: «La psilocibina tiene el potencial de proteger los nervios periféricos y, al mismo tiempo, brindar un alivio psicológico inmenso frente a la depresión y la ansiedad que genera la enfermedad». La naturaleza, una vez más, guardaba la llave donde nadie esperaba encontrarla.

Referencia:

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-026-02744-6

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