Históricamente lo imaginamos como un simple ejército interno que repele invasores, pero la ciencia moderna acaba de cambiar el paradigma. Un equipo de investigadores pioneros en Argentina revela que esta compleja red funciona, en realidad, como un verdadero sentido capaz de dialogar en tiempo real con nuestro cerebro y nuestras hormonas. ¿Qué sucede cuando esta maquinaria perfecta pierde el control y se confunde?
Si cerramos los ojos e intentamos imaginar a nuestro sistema inmunológico, lo más probable es que se nos venga a la cabeza la imagen de un batallón de glóbulos blancos listos para ir a la guerra contra virus y bacterias. Una visión bélica, épica, pero profundamente incompleta. La biología contemporánea nos invita a pensar en algo mucho más fascinante: una red de comunicación tan sutil y extendida que funciona, literalmente, como un sentido más.
«Existe una definición del investigador Edwin Blalock, que propone al sistema inmune como el sexto sentido, porque es capaz de censar aquello que está a nuestro alrededor, generar sistemas de alerta, de defensa y posteriormente de reparación», subraya Ana Rosa Pérez, investigadora del CONICET y directora del Instituto de Inmunología Clínica y Experimental de Rosario (IDICER, CONICET-UNR). Este instituto lleva desde mediados de la década de 1970 desentrañando los misterios de esta red invisible.
Lo cierto es que la protección frente a los patógenos es apenas la punta del iceberg. Este radar biológico nos protege contra el desarrollo de tumores, tiene un rol hemostático clave y orquesta procesos tan complejos como la reparación de una herida o el desarrollo de un embarazo. Como bien detalla Pérez: «Aunque no estemos enfermos, el sistema inmune está funcionando e interviniendo en muchos otros fenómenos que son vitales».
Un diálogo transversal y constante
El paradigma cambió. Ya no hablamos de un sistema aislado, sino de una estructura transversal. Natalia Santucci, también investigadora del CONICET en el IDICER, explica que a lo largo del cuerpo hay células trabajando para mantener la armonía. El instituto rosarino fue pionero en Argentina en demostrar que frente a patologías infecciosas graves, como el mal de Chagas o la tuberculosis, la inmunidad no pelea sola: dialoga constantemente con el sistema neuroendocrino y el metabólico.
«Son ellas las que deciden tolerar lo que es extraño pero inofensivo, como microbios del ambiente o un embrión que se implanta en el embarazo; pero también las que poseen la plasticidad suficiente para detectar y eliminar una amenaza, como un patógeno externo o una célula propia que ha mutado», ahonda Santucci.

El freno de precisión que valió un premio Nobel
Toda esta maquinaria necesita un regulador exquisito. El desequilibrio se paga caro: si la respuesta es deficiente, los tumores o infecciones avanzan; si es excesiva, el sistema se confunde y ataca a los propios tejidos, desatando enfermedades autoinmunes.
Aquí entran en escena las verdaderas protagonistas del equilibrio interno: las células T reguladoras. Su descubrimiento fue tan revolucionario que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025 a los científicos Shimon Sakaguchi, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell. Estas células funcionan como un freno de mano microscópico.
Santucci advierte que «cuando el equilibrio se rompe, las T reguladoras no funcionan adecuadamente». Por su parte, Pérez las describe como un «arma de doble filo». De su correcta calibración depende, literalmente, nuestra supervivencia. «El valor del premio Nobel 2025 es la demostración fehaciente de la existencia de las células T reguladoras y su constante accionar en el equilibrio inmunológico ya que durante muchos años se pensó que no existía una contrarregulación del sistema inmune», concluye la directora del IDICER.
El Sexto Sentido Humano
El nuevo paradigma de la inmunología (IDICER / CONICET-UNR)
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Más que DefensasNo solo ataca patógenos; también frena el desarrollo de tumores, repara heridas y es vital para la tolerancia durante el embarazo. |
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El Eje del EstrésAnte infecciones como Chagas o Tuberculosis, el cerebro ordena liberar cortisol para frenar la inflamación y evitar daños a los órganos vitales. |
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Enfermedad AutoinmuneSe produce cuando esta red pierde el control y rompe su tolerancia, confundiendo los tejidos propios con amenazas externas y atacándolos. |
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Nobel 2025Las células T reguladoras actúan como un freno de precisión. Su descubrimiento para entender la contrarregulación del sistema fue premiado con el Nobel. |
El eje del estrés y la enfermedad
Para entender este fenómeno en la vida real, las investigadoras argentinas estudian cómo se rompe este balance en enfermedades como el Chagas y la tuberculosis. «Evaluamos cómo se desequilibra el eje que comunica al cerebro con las glándulas suprarrenales», explica Santucci.
Cuando nos infectamos, este circuito libera hormonas como el cortisol. Su trabajo es moderar: evita que una inflamación excesiva destruya órganos vitales como el corazón o los pulmones. Sin embargo, al suprimir esa respuesta, a veces le da al patógeno la ventaja necesaria para quedarse a vivir en nuestro cuerpo.
«En presencia de una patología -infección, tumor, alergia, etc.-, ese equilibrio se modifica para preservar la estabilidad del organismo. En general, se observa un desbalance entre los componentes proinflamatorios y antiinflamatorios», resume Pérez.
Entender nuestro sistema inmunológico como un sexto sentido nos devuelve una imagen maravillosa de nosotros mismos: no somos un campo de batalla, somos un ecosistema de altísima precisión donde cada célula, hormona y neurona charla en silencio para mantenernos vivos.
Referencias:
Pérez, A. R., Roggero, E., Nicora, A., Palazzi, J., Besedovsky, H. O., Del Rey, A., & Bottasso, O. A. (2007). Thymus atrophy during Trypanosoma cruzi infection is caused by an immuno-endocrine imbalance. Brain, behavior, and immunity, 21(7), 890-900. https://doi.org/10.1016/j.bbi.2007.02.004
Roggero, E., Pérez, A. R., Tamae-Kakazu, M., Piazzon, I., Nepomnaschy, I., Besedovsky, H. O., … & del Rey, A. (2006). Endogenous glucocorticoids cause thymus atrophy but are protective during acute Trypanosoma cruzi infection. Journal of Endocrinology, 190(2), 495-503. https://doi.org/10.1677/joe.1.06642
Santucci, N., D’Attilio, L., Kovalevski, L., Bozza, V., Besedovsky, H., Del Rey, A., … & Bottasso, O. (2011). A multifaceted analysis of immune-endocrine-metabolic alterations in patients with pulmonary tuberculosis. PLoS One, 6(10), e26363. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0026363
Del Rey, A., Mahuad, C. V., Bozza, V. V., Bogue, C., Farroni, M. A., Bay, M. L., … & Besedovsky, H. O. (2007). Endocrine and cytokine responses in humans with pulmonary tuberculosis. Brain, behavior, and immunity, 21(2), 171-179. https://doi.org/10.1016/j.bbi.2006.06.005
Por Daniel Ventuñuk
En base al artículo de Andrea Guereta del Área de Comunicación del CONICET Rosario
