La ciencia siempre buscó entender cómo se construye nuestra realidad, pero la vigilia diaria es tan estable que resulta difícil de estudiar. Ahora, un equipo de investigadores argentinos documentó un caso único en el mundo al escanear a una paciente capaz de autoinducir estados no ordinarios de conciencia a voluntad. El hallazgo revela que el cerebro posee «rutas endógenas» para replicar los efectos de los psicodélicos, abriendo un abanico revolucionario para el tratamiento de comas, depresiones y traumas.
Damos por sentado que la realidad es exactamente como la vemos al despertar cada mañana. A este estado de alerta diario la ciencia lo llama «vigilia ordinaria», y es una estructura tan increíblemente estable y robusta que a los neurocientíficos les resulta muy difícil desarmarla para entender cómo funciona. Para ver los engranajes de la conciencia, hace falta alterarla.
A estas alteraciones se las conoce como Estados No Ordinarios de la Conciencia (NOC, por sus siglas en inglés). Pueden ir desde el sueño profundo hasta el coma, pasando por el trance o los efectos de ciertas drogas. Como bien explica Pablo Barttfeld, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPsi, CONICET-UNC), los NOC funcionan como un «laboratorio natural». Al reorganizar la mente, hacen visible lo invisible.
Pero estudiar estos estados es una pesadilla metodológica. Si se usan psicodélicos, la droga introduce cambios fisiológicos (como la alteración del ritmo cardíaco) que «ensucian» los datos del escáner cerebral. Si se usa anestesia, el entorno es controlable, pero la experiencia subjetiva del paciente desaparece. Sin embargo, un equipo multidisciplinario argentino acaba de encontrar la aguja en el pajar.
La Arquitectura de la Conciencia
Hallazgos del estudio publicado en NeuroImage (CONICET / UNC)
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La Firma NeuronalDurante el trance voluntario, las resonancias (fMRI) mostraron un aislamiento de la corteza visual y un fuerte desacople de las redes sensoriales que nos conectan con el exterior. |
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Viaje EndógenoLa paciente experimentó visualizaciones geométricas, alteración corporal y sensación de unidad total; idéntico a una experiencia psicodélica, pero generada orgánicamente. |
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Trastornos SeverosMapear cómo se sostiene una conciencia «rica» ayuda a los neurólogos a evaluar con mayor precisión la actividad interna de pacientes en coma o en estado vegetativo. |
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Futuro TerapéuticoSi el cerebro humano puede acceder a estas vías reparadoras por sí mismo, se podrían diseñar futuras terapias no farmacológicas para tratar traumas graves y depresión. |
El caso AVP y el psicodélico interno
La protagonista de esta historia médica, documentada recientemente en la prestigiosa revista NeuroImage, es Agustina Velez Picatto (identificada en el estudio como AVP). Ella posee una habilidad rarísima: puede entrar de manera voluntaria, sin consumir fármacos ni tener entrenamiento previo, en un profundo estado no ordinario de conciencia.
A lo largo de veinte sesiones de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), los científicos le pidieron que se sumergiera en este estado. AVP reportó visualizar imágenes geométricas vívidas, sentir alteraciones en su propio cuerpo y experimentar una profunda sensación de unidad con el todo; exactamente las mismas descripciones que brindan los pacientes bajo el efecto clínico de sustancias psicodélicas.
«Lo más interesante del hallazgo es que las reconfiguraciones cerebrales que encontramos se parecen bastante a lo que se reporta bajo psicodélicos, meditación profunda y trance. Esto apunta a que puede haber principios comunes en cómo el cerebro sostiene estados no ordinarios, más allá del método de inducción», detalla Barttfeld.
Desconectando los cables de la realidad
¿Qué vieron exactamente los científicos en los escáneres mientras AVP entraba en trance? Observaron una coreografía neuronal alucinante. Su cerebro aislaba la corteza visual, «desacoplaba» las redes sensoriales (dejaba de prestarle atención al mundo exterior) y fortalecía brutalmente las redes asociadas a la atención interna.
Aunque el caso de AVP es extraño por su facilidad para lograrlo, los investigadores sugieren algo revolucionario: esta capacidad debería ser universal. Las drogas psicodélicas no le agregan hardware nuevo al cerebro, simplemente modulan las conexiones que ya existen. Por lo tanto, el cerebro humano ya viene de fábrica con la capacidad de generar estas experiencias por sí mismo. La gran pregunta de la ciencia ahora es descubrir qué factores permiten que algunas personas accedan a esas vías endógenas con mayor facilidad que otras.

Una nueva esperanza clínica
Esta investigación básica liderada por el becario doctoral Gabriel Della Bella (junto a Pedro Lamberti y el experto Etzel Cardeña de la Universidad de Lund) tiene un potencial clínico descomunal y abre dos grandes puertas para el futuro de la medicina.
Por un lado, ayuda a los médicos que tratan trastornos severos de la conciencia. Entender qué configuraciones cerebrales exactas sostienen una experiencia rica en una persona sana, permite evaluar con muchísima más precisión qué está ocurriendo en el interior de un paciente en coma o estado vegetativo que no puede comunicarse.
Por el otro, revoluciona el naciente campo de las terapias asistidas. Si un estado de conciencia profundo, capaz de tratar traumas, depresiones severas o ansiedad, se puede alcanzar voluntariamente y sin drogas, la psicología podría diseñar en el futuro intervenciones no farmacológicas igual de potentes. El cerebro guarda sus propios secretos de sanación, y la ciencia argentina acaba de encontrar una nueva cerradura.
Referencia:
Della Bella, G., Velez Picatto, A., Galvan Rial, D. S., Cukier, S., Torres, G. F., Catanzariti, M., … & Barttfeld, P. (2026). The Neurophenomenology of a Self-Induced Transcendental Visionary State: A Case Study. NeuroImage, 121784. Doi: 10.1016/j.neuroimage.2026.121784
