En los últimos 50 años, la inmunización evitó más de 150 millones de muertes en todo el mundo gracias a la confianza en la ciencia. Sin embargo, en el punto medio de la Agenda 2030, la OMS advierte sobre brechas persistentes en la cobertura rutinaria y destaca el enorme esfuerzo internacional para vacunar a los niños que quedaron rezagados por el COVID-19.
La decisión es individual, pero el impacto es global. Cada vez que una persona común decide protegerse a sí misma, a sus hijos o a su comunidad mediante una vacuna, está sumando un eslabón a una cadena invisible que sostiene la salud mundial.
Durante la Semana Mundial de la Inmunización, que se celebra del 24 al 30 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló una cifra histórica y conmovedora. En los últimos 50 años, las vacunas han salvado más de 150 millones de vidas, erradicando o controlando enfermedades devastadoras como el sarampión, la difteria, la tos ferina, la polio y el rotavirus.
El avance científico no se ha detenido allí. En las últimas décadas, los laboratorios han logrado desarrollar vacunas probadas contra amenazas complejas como la malaria, el Virus del Papiloma Humano (VPH), el cólera, el dengue, la meningitis, el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), el ébola y la viruela símica, demostrando que la inmunización funciona y es vital en cada etapa de la vida.
La Agenda 2030 y las deudas pendientes
Este año marca el punto medio de la «Agenda de Inmunización 2030», un esfuerzo global liderado por la OMS para garantizar el acceso equitativo a estas herramientas que salvan vidas.
El último informe de progreso destaca que, a pesar de enfrentar desafíos sin precedentes (como la pandemia de COVID-19, la inestabilidad geopolítica mundial, la crisis climática y la financiación limitada), los esfuerzos de inmunización de los últimos cinco años han evitado millones de muertes.
Sin embargo, las alarmas siguen encendidas. La mayoría de los objetivos trazados siguen sin cumplirse. Existen brechas persistentes en la cobertura rutinaria, falta de equidad en el acceso entre países ricos y pobres, y fallas en la prevención de brotes. Ante este panorama, la OMS hace un llamado urgente a renovar los compromisos políticos para construir programas nacionales más sostenibles e integrados fuertemente con la atención primaria de la salud.
El Poder de la Inmunización
Semana Mundial de la Inmunización (24 al 30 de abril)
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Nuevos DesarrollosLa ciencia avanzó para proteger todas las etapas de la vida, sumando vacunas probadas contra el dengue, VPH, VSR, malaria, cólera y ébola. |
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Rescate PediátricoUna campaña de la OMS y UNICEF logró vacunar a 18,3 millones de niños que habían perdido sus dosis de rutina a causa de la pandemia de COVID-19. |
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Seguridad EstrictaToda vacuna atraviesa rigurosas pruebas de laboratorio y ensayos clínicos con miles de voluntarios antes de ser aprobada por autoridades nacionales. |
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Desafíos PendientesA pesar de los logros de la Agenda 2030, aún persisten graves brechas en la cobertura rutinaria y falta de equidad entre los países para prevenir brotes. |
El gran rescate infantil
El impacto del COVID-19 dejó una herida profunda en los calendarios de vacunación pediátricos de todo el mundo. Para revertir esta situación, la OMS, UNICEF y la Alianza para las Vacunas (GAVI) lanzaron en 2023 un esfuerzo internacional histórico para recuperar las dosis perdidas.
Los resultados anunciados este viernes son alentadores. La campaña ya ha logrado alcanzar a 18,3 millones de niños de entre 1 y 5 años en 36 países. Además, se proporcionaron 23 millones de dosis de la vacuna contra la polio inactivada (VPI) a infantes no vacunados o con esquemas incompletos, un paso vital para la erradicación definitiva de esta enfermedad. La iniciativa espera cumplir pronto su objetivo final de inmunizar al menos a 21 millones de niños rezagados.
¿Cómo sabemos que una vacuna es segura?
Para combatir la desinformación, las autoridades sanitarias recuerdan el estricto protocolo que existe detrás de cada frasco.
Antes de que cualquier vacuna se introduzca en un país, pasa por pruebas de laboratorio rigurosas. Si los resultados son positivos, el fabricante solicita realizar ensayos clínicos, los cuales involucran a miles de voluntarios sanos y son monitoreados celosamente por las autoridades regulatorias nacionales.
El control no termina con la aprobación. Una vez que las vacunas se distribuyen y aplican, las autoridades mantienen un monitoreo continuo para detectar cualquier anomalía. En caso de registrarse un evento adverso, se recopilan los detalles y un grupo independiente de expertos evalúa meticulosamente si dicho evento está relacionado con la fórmula o se debe a otras causas, garantizando así la máxima seguridad para la población.
