Veronika se convierte en la primera vaca de la historia capaz de utilizar herramientas con fines específicos

La expresión «mirar como una vaca a un tren» ha quedado científicamente obsoleta. Investigadores de la Universidad de Viena documentaron el caso de Veronika, una vaca parda que no solo usa herramientas para rascarse, sino que modifica su técnica según la zona del cuerpo, una habilidad cognitiva que hasta ahora creíamos exclusiva de los chimpancés.

PERFIL COGNITIVO: VERONIKA 🐮

Instituto de Investigación Messerli (Austria)

🗓️ EDAD 13 Años (Longevidad inusual)
🧹 HABILIDAD Uso de Herramientas

¿POR QUÉ ES ÚNICA?

1
Multifuncionalidad

Usa la parte rugosa (cepillo) para piel dura y la parte lisa (palo) para zonas sensibles.

2
Innovación Egocéntrica

A diferencia de los chimpancés (que usan palos para pescar termitas), ella usa la herramienta sobre su propio cuerpo.

«Su técnica multifuncional hasta ahora solo se había registrado en chimpancés.» — Antonio Osuna Mascaró

Durante siglos, la cultura popular ha catalogado al ganado vacuno como animales torpes y pasivos. Sin embargo, un estudio publicado en Current Biology por el Instituto de Investigación Messerli de Austria acaba de derribar este prejuicio. La protagonista es Veronika, una vaca parda suiza de 13 años que ha ingresado al selecto club de animales capaces de usar herramientas, uniéndose a delfines, pulpos y primates.

El descubrimiento en los Alpes

Veronika no es una vaca común; vive como mascota en Nötsch im Gailtal, un idílico pueblo del sur de Austria, y pertenece a Witgar Wiegele, un panadero local. Al no ser criada para carne ni leche, ha superado con creces la esperanza de vida habitual del ganado productivo (que ronda los cuatro a seis años), alcanzando los 13 años de edad.

Este tiempo extra y un entorno enriquecido fueron claves. Su dueño notó que el animal recogía palos para rascarse, un comportamiento que alertó a los biólogos cognitivos de la Universidad de Viena. Antonio Osuna Mascaró, investigador del instituto, viajó al lugar esperando pasar semanas intentando ver el fenómeno, pero Veronika lo sorprendió de inmediato: tomó un palo, lo acomodó en el hueco entre sus dientes y comenzó a rascarse.

Una técnica multifuncional

Lo verdaderamente revolucionario no es solo que use objetos, sino cómo los usa. Para probar su comprensión, los científicos le ofrecieron una escoba de cerdas duras. Veronika demostró una sofisticación inesperada: utilizaba el cepillo abrasivo para la piel gruesa de su lomo, pero cambiaba al mango suave del palo para zonas delicadas como las ubres.

«Esto no solo convierte a Veronika en la primera vaca que usa herramientas, es que además hace un uso multifuncional«, explica Osuna. Esta capacidad de alterar la técnica según el propósito —empujando con precisión en zonas sensibles y tirando con fuerza en zonas duras— solo se había registrado previamente en chimpancés en la naturaleza.

Técnica de uso de herramientas de Veronika y áreas objetivo.
(Arriba a la izquierda) El extremo de la escoba se dirigió a la parte superior del cuerpo (glándula). (Abajo a la izquierda) El extremo del palo se dirigió a la parte inferior del cuerpo (ubre). (Derecha) Número de eventos de uso de herramientas en los que Veronika utilizó el extremo de la escoba o del palo de la herramienta para dirigirse a la parte superior o inferior del cuerpo. Las barras están coloreadas según el área del cuerpo: la parte superior en naranja terracota y la inferior en verde azulado. Una prueba exacta de Fisher reveló una asociación significativa entre el tipo de herramienta y el área del cuerpo (p < 0,001), como se indica sobre las barras.

Inteligencia latente

Los investigadores aclaran que Veronika no es la «Einstein de las vacas», sino la prueba de una capacidad latente en la especie que la ganadería industrial suele anular. Al ser tratados como objetos de producción y no como individuos, ignoramos su potencial cognitivo. «Sabemos más del uso de herramientas de unas cacatúas de un archipiélago perdido que de los 1.500 millones de vacas y toros de la Tierra«, reflexiona Osuna.

Este hallazgo sugiere que la inteligencia del ganado es mucho más compleja de lo que asumimos y que, tal vez, los ancestros salvajes de las vacas, los uros, ya poseían estas habilidades técnicas hace miles de años.

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