En medio de una avalancha de productos que inundó Europa, Guy Debord escribió un libro con el propósito de mostrar que el consumismo no era sinónimo de felicidad. ¿Qué decía el libro? ¿Vivimos en una mentira? Aquí te contamos todo.
La Internacional Situacionista, un grupo en contra del consumismo
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Europa se convirtió en la cuna del consumismo. A medida que las economías comenzaron a estabilizarse, los comercios se llenaron de nuevos productos que parecían garantizar la felicidad, o al menos, elevar el estatus social.
Las campañas publicitarias eran cada vez más ingeniosas y lograban convencer al público de que, cuanto más productos consumieran, más felices serían. En respuesta a este embate consumista, nació La Internacional Situacionista, un grupo político cuyo objetivo era romper con los patrones del consumismo y crear un mundo más consciente.
¿Por qué fueron importantes? «Estuvieron entre los primeros que se aventuraron por las vías del análisis de las nuevas formas de opresión de la sociedad y del llamado bienestar», explica Luis A. Bredlow.
Además de ser un movimiento político y social, se convirtió en una auténtica revolución cultural. Cientos de estudiantes parisinos se involucraron en sus enseñanzas, destacándose diferentes visiones del problema en diversas producciones literarias. La más famosa fue La sociedad del espectáculo de Guy Debord, publicada en 1967.
La sociedad del espectáculo – ¿Somos títeres de la publicidad?
El libro comienza diciendo: «La vida entera de las sociedades en las cuales reinan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos».
Debord narra, desde su propia perspectiva, lo que vivió en esa Europa consumista sumergida en la necesidad de comprar sin parar.
No es un libro educativo, sino un manifiesto social que busca mostrarle al mundo los peligros de una sociedad que vive bajo el dominio del consumismo y la publicidad. También enseña cómo subvertir sus efectos y combatirlos en pos de una sociedad más sana y pacífica.
El escritor expone en su libro cuáles son los aspectos negativos del capitalismo:
«El capitalismo ha producido un nivel de abundancia suficiente para solventar el problema inicial de supervivencia, pero de una manera tal que el mismo problema se presenta continuamente a niveles más altos».
¿Qué quiso decir? Según su perspectiva, el capitalismo ha logrado satisfacer eficientemente las necesidades básicas del ser humano, pero lo ha hecho tan bien que, con su producción masiva, creó toda una serie de necesidades nuevas, que están más relacionadas con el consumismo que con la supervivencia per se.
Por ejemplo: en la Europa de la posguerra, lo más importante era conseguir comida, reconstruir viviendas y devolverle al pueblo lo que había perdido, incluso el ánimo.
Después de haber logrado todo eso, las necesidades básicas seguían siendo las mismas: comida, refugio y felicidad. Pero, antes del supuesto ataque de consumismo que menciona Debord, no era necesario trabajar para tener cinco vehículos de último modelo ni las prendas de ropa más costosas. Era suficiente con tener un vehículo operativo y ropa decente.
Con la avalancha de productos, la búsqueda de la felicidad empezó a enfocarse en objetos francamente innecesarios.
¿Debord estaba en contra del capitalismo?
Si bien en algunos aspectos de su obra hace alusión al marxismo, Debord entendía los beneficios del capitalismo. Lo que criticaba era el consumismo que lo acompañaba.
¿Cómo podemos entenderlo? Según su visión, el consumismo convirtió la felicidad en la compra constante de objetos nuevos, completamente innecesarios. Por ejemplo: comprar un vehículo nuevo cuando ya se tiene uno perfectamente funcional o ahorrar durante meses para adquirir el último modelo de televisor cuando ya se cuenta con uno que funciona.
Debord, junto con la Internacional Situacionista, criticaba la imposición del consumismo como método para obtener satisfacción y felicidad.
Desde su perspectiva, la necesidad de comprar productos reemplazó la importancia de las experiencias. Por ejemplo: ya no se trataba de escuchar y disfrutar de la música, sino de comprar el reproductor más moderno y costoso.
Una sociedad guiada por las apariencias
La sociedad del espectáculo sostiene que el mundo se ha transformado en un gran teatro, donde lo único que importa son las apariencias. En lugar de perseguir la felicidad y la satisfacción natural, buscamos la aceptación de los demás a través de los productos que poseemos.
¿Qué es el espectáculo según Debord?
«El espectáculo es una afirmación de apariencias y una identificación de toda la vida social con apariencias». Debord explica que el mundo se ha transformado en un bombardeo constante de imágenes que sugieren que la obtención de ciertos productos garantiza estatus y felicidad.
«El espectáculo no puede ser malentendido como un mero exceso visual producido por tecnologías de medios de comunicación. Es una visión del mundo que realmente ha sido materializada», señala Debord, argumentando que vivimos en un mundo lleno de mensajes que nos sugieren que ciertos productos o comportamientos nos harán mejores. Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad que persigue el consumismo.
¿Cómo lo podemos ver en la actualidad? El libro de Debord tiene más de 50 años, pero resulta muy actual en la era de las redes sociales. Los usuarios se proyectan en sus redes con una vida perfecta, llena de felicidad y momentos dichosos, dando a entender que viven guiados por mil y una maravillas.
¿Por qué no nos mostramos como somos? «La vida real es materialmente invadida por la contemplación del espectáculo y termina absorbiéndolo y alineándose con él».
Su misión con La sociedad del espectáculo era hacerle entender a la sociedad que existe un mundo lleno de posibilidades que pueden alcanzarse sin caer en las redes del consumismo y las falsas apariencias.
Autora: Mary Villarroel Sneshko
Fuente: CULTURIZANDO

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