La piedra que anotó las crecidas del Nilo y los nombres de reyes que nadie sabe si existieron

Un fragmento de basalto negro de apenas 43 centímetros, guardado en un museo de Sicilia, es el documento más antiguo que enumera a los reyes de Egipto reinado por reinado y registra cuánto subía el Nilo cada año. Es mucho más vieja que la Piedra Rosetta, pero no sirvió para descifrar los jeroglíficos. Sirvió para contar los comienzos del país.

Todo el mundo conoce la Piedra Rosetta, el decreto escrito en tres idiomas que le dio a Champollion la llave para leer los jeroglíficos. Hay otra «piedra hablante» mucho menos famosa y bastante más vieja, y su valor es distinto. La Piedra de Palermo no es una clave de traducción. Es una crónica, la más antigua que se conoce, de quiénes reinaron en Egipto y qué pasó año por año.

Un rompecabezas de siete pedazos

La piedra es un fragmento de una estela, un monumento de piedra vertical, conocida como los Anales Reales de Egipto. La estela original medía unos 61 centímetros de alto por 2,1 metros de ancho, y se conservan siete fragmentos. El de Palermo, el más grande y legible, mide 43,5 centímetros de alto, 25 de ancho y 6,5 de espesor. Cinco están en el Museo Egipcio de El Cairo y uno en el Museo Petrie de Londres, que Flinders Petrie compró en 1914. Cuatro de los fragmentos de El Cairo llegaron entre 1895 y 1914, y otro se compró en 1963.

La historia del fragmento de Palermo tiene huecos. En 1859 lo adquirió en Sicilia un abogado, Ferdinando Guidano, que algunas fuentes escriben Gaudiano. Según los textos tradicionales, lo donó al Museo Arqueológico de Palermo en 1877. Nadie sabe dónde se encontró. Algunos investigadores creen que estuvo en Heliópolis, y otras versiones hablan de un templo de Menfis.

Un archivo escrito en piedra

Los Anales registran los nombres de los reyes, la duración de sus reinados y sus actividades. Cubren desde las primeras dinastías hasta mediados de la Quinta, e incluyen la altura de las crecidas del Nilo, un dato vital para un país que dependía del río. Año por año aparecen también los acontecimientos que dieron nombre a cada año, entre ellos, según el texto original, donaciones de tierras a los dioses Ra y Hathor, señal de que sus templos ya tenían cierto poder.

Como la estela es más larga que alta, la información se organiza en filas horizontales, llamadas registros. En el primero figuran, por ahora, nueve nombres de reyes predinásticos del Bajo Egipto, es decir, el Delta del Nilo, que se reconocen por la corona roja. Si la fila estaba completa, podía haber unos 120 nombres.

¿Reyes de verdad o de leyenda?

Acá conviene frenar un poco. Los nombres de Seka, Neheb, Uatchnar o Mekha, que suelen presentarse como poderosos reyes olvidados, forman parte de esa lista de reyes predinásticos. Su historicidad es discutida. De algunos, como Khayu, no hay ninguna otra evidencia, y podrían ser reyes míticos conservados por la tradición oral, o incluso inventados. Para cuando se grabó la piedra, el último de esos reyes había reinado unos siete siglos antes y ya era un simple nombre en una tabla.

La piedra no los salva del olvido porque los confirme. Su valor es mostrar cómo los propios egipcios del Imperio Antiguo imaginaban su pasado más remoto.

CientificaMente · Infografía

La Piedra de Palermo

El documento más antiguo que enumera a los reyes de Egipto y mide las crecidas del Nilo, en números.

La piedra en números

7
fragmentos conservados de los Anales Reales: uno en Palermo, cinco en El Cairo y uno en Londres
9
nombres de reyes predinásticos del Bajo Egipto se conservan en la fila superior. Pudo haber unos 120
≈2.200
años es, aproximadamente, más antigua que la Piedra Rosetta, de 196 a. C.

Fragmento y estela original

Ancho del fragmento de Palermo 25 cm
Ancho de la estela original ≈210 cm
Alto del fragmento de Palermo 43,5 cm
Alto de la estela original ≈61 cm
El fragmento de Palermo tiene además 6,5 cm de espesor. Las medidas de la estela original son estimaciones.

Qué registran los Anales

Reyes y reinados
Los nombres de los reyes, la duración de sus reinados y sus actividades, desde las primeras dinastías hasta mediados de la Quinta.
La crecida del Nilo
La altura que alcanzaba el río cada año, un dato vital para los egipcios.
Reyes anteriores a las dinastías
En la primera fila, reyes del Bajo Egipto con corona roja. Su historicidad es discutida.

Cómo llegaron los fragmentos hasta hoy

1859Un abogado siciliano, Ferdinando Guidano o Gaudiano, adquiere el fragmento de Palermo.
1877Según los textos tradicionales, pasa al Museo Arqueológico de Palermo.
1895 a 1914El Museo Egipcio de El Cairo incorpora cuatro fragmentos.
1914Flinders Petrie compra el fragmento que hoy está en Londres.
1963El Museo Egipcio de El Cairo adquiere el quinto fragmento.
Tocá cada bloque para desplegarlo.
▼ Rosetta y Palermo, dos piedras distintas
Piedra Rosetta. De 196 a. C., repite un decreto en tres escrituras y le dio a Champollion la clave para descifrar los jeroglíficos.
Piedra de Palermo. Mucho más antigua, no es una clave de traducción. Su valor está en lo que cuenta, la lista de reyes y las crecidas del Nilo.
▼ ¿Cuándo se grabó?
Probablemente durante la Quinta Dinastía, hacia mediados de ella y el siglo XXV a. C. La datación tiene incertidumbres. El último rey mencionado es Neferirkare.
▼ ¿De dónde viene?
No se sabe dónde se encontró el fragmento de Palermo. Algunos investigadores proponen Heliópolis y otras versiones hablan de un templo de Menfis.
▼ Los reyes del primer registro
Nombres como Seka, Neheb, Uatchnar o Mekha aparecen en la lista de reyes predinásticos del Bajo Egipto. No hay evidencia independiente de algunos de ellos, y podrían ser reyes míticos o incluso inventados. Cuando se grabó la piedra, ya eran solo nombres.
Fuente: estudios egiptológicos sobre los Anales Reales y la Piedra de Palermo. Elaboración de CientificaMente.

¿Original o copia?

El texto original afirma que la piedra es una copia del siglo VI a. C. de un original perdido, pero los especialistas la ubican antes. Probablemente se hizo durante la Quinta Dinastía, y sus inscripciones sugieren mediados de esa dinastía, hacia el siglo XXV a. C. Aun así, la datación tiene incertidumbres. Eso la hace unos 2.200 años más antigua que la Piedra Rosetta, de 196 a. C. Una abuela, en el sentido de la edad.

Antes de Narmer

En los siglos anteriores a la unificación, el valle del Nilo estaba dividido en dos regiones, el Bajo Egipto, en el Delta, y el Alto Egipto, en el valle superior. La tradición atribuye al faraón Narmer, hacia 3100 a. C., la unificación de ambas y el comienzo de la Primera Dinastía, aunque el proceso fue gradual y se discute. La Piedra de Palermo llega mucho después y mira hacia ese pasado con una mezcla de memoria y leyenda.

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