En la inmensidad de la Base Marambio, un sofisticado detector construido por investigadores nacionales registra el impacto de partículas subatómicas que viajan a la velocidad de la luz. Un nuevo estudio acaba de demostrar que esta lluvia espacial no solo sirve para mirar las estrellas, sino que funciona como un sensor ambiental de extrema precisión para estudiar el cambio climático global desde la estratosfera.
En este preciso instante, mientras leés estas líneas, millones de partículas invisibles viajan por el vacío del espacio a velocidades cercanas a la de la luz y se estrellan violentamente contra la atmósfera terrestre. Lejos de ser un guion de ciencia ficción, esta lluvia constante de protones y núcleos atómicos es lo que los científicos denominan «rayos cósmicos».
Durante décadas, la física utilizó estos impactos para entender los rincones más lejanos y violentos del universo. Sin embargo, un equipo de científicos argentinos acaba de darle un giro fascinante a la historia: demostraron que esta radiación cósmica puede usarse como un gigantesco termómetro y barómetro para estudiar el clima de nuestro propio planeta.
El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Earth and Space Science, fue liderado por investigadores del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), en colaboración con el Instituto Antártico Argentino (IAA) y la Universidad de Buenos Aires. El gran protagonista tecnológico de esta proeza es «Neurus», un detector de rayos cósmicos instalado en el hielo infinito de la Base Antártica Conjunta Marambio.
El Proyecto Neurus
La conexión invisible entre el cosmos y el clima terrestre
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1. Lluvia CósmicaPartículas subatómicas viajan por el espacio. Al chocar contra nuestra atmósfera, se rompen creando una «cascada» invisible que cae hacia la superficie terrestre. |
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2. El Efecto CherenkovEl detector Neurus es un tanque de agua ultrapura. Cuando una partícula lo atraviesa velozmente, produce un levísimo destello azul que es registrado por sensores de alta precisión. |
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3. Monitoreo ClimáticoLa cantidad de partículas que llega al suelo está directamente relacionada con la presión atmosférica a 15 km de altura, convirtiendo al detector en un sensor ambiental remoto. |
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4. Soberanía TecnológicaFabricado íntegramente por el IAFE (CONICET-UBA). Ya cuenta con nodos activos en las bases antárticas Marambio y San Martín, sincronizados por GPS a 10 nanosegundos. |
Un tanque de agua para cazar fantasmas cósmicos
Capturar una partícula que viaja a la velocidad de la luz no es tarea sencilla. Cuando estos rayos cósmicos chocan contra los gases de nuestra atmósfera, se rompen y generan una «cascada» de partículas secundarias que caen hacia el suelo.
Para atraparlas, los científicos argentinos construyeron a Neurus. Su funcionamiento es de una elegancia abrumadora. Consiste en un tanque lleno de agua ultrapura en la más absoluta oscuridad. Cuando una de estas partículas atraviesa el agua, viaja más rápido que la luz en ese medio líquido, produciendo un levísimo destello azulado conocido como «radiación Cherenkov».
Sensores ultrasensibles dentro del tanque detectan estos destellos de luz que duran apenas unos nanosegundos (la milmillonésima parte de un segundo). «Capturamos algo así como la ‘huella digital’ de la partícula observada», explica Noelia Santos, primera autora del estudio y doctora en Ciencias de la Atmósfera. El sistema es tan potente que actualmente registra la friolera de 600 mil partículas por hora.
Mirar al espacio para entender el clima
La verdadera genialidad del estudio radica en lo que hicieron con esos datos. Los científicos, liderados por el doctor en Ciencias Físicas Sergio Dasso, cruzaron la información de los impactos de las partículas con las variables climáticas.
Lo que encontraron fue asombroso. Descubrieron una correlación directa y fortísima entre la cantidad de rayos cósmicos que llegan al suelo y la presión atmosférica a unos 15 kilómetros de altura (en la baja estratosfera).
«A partir de esto, desarrollamos un modelo para estimar esta variable utilizando datos a nivel del suelo. Este enfoque ofrece un método potencialmente práctico y rentable para monitorear la baja estratosfera en la Antártida, una región que desempeña un papel fundamental en los procesos atmosféricos globales», subraya Dasso.




Soberanía científica en el fin del mundo
Este logro no ocurrió de la noche a la mañana. Es el resultado de más de 15 años de trabajo institucional y de duras campañas de verano en el continente blanco. Neurus fue construido íntegramente en los laboratorios del IAFE en Buenos Aires, y su instalación requirió una compleja logística junto al Instituto Antártico Argentino.
Hoy, el proyecto ya cuenta con un segundo «ojo» operativo en la Base San Martín, a 700 kilómetros de distancia, lo que permitirá triangular datos y entender mejor la dinámica de la radiación en la península antártica.
Como concluye Santos, este desarrollo es absolutamente pionero a nivel mundial, ya que no existen otros observatorios de estas características operando en suelo antártico. La ciencia nacional nos demuestra, una vez más, que para entender los secretos de nuestra Tierra y su clima cambiante, a veces hace falta levantar la vista y aprender a escuchar los susurros del universo.
Referencia:
Santos, N. A., Gómez, N., Dasso, S., Gulisano, A. M., Rubinstein, L., Pereira, M., … & LAGO Collaboration. (2025). Cosmic ray counting variability from water‐Cherenkov detectors as a proxy of stratospheric conditions in Antarctica. Earth and Space Science, 12(11), e2025EA004298.
https://doi.org/10.1029/2025EA004298
Resumen de la selección de papers destacados realizada por los editores de AGU (publicados en EOS-AGU) : Linking Space Weather and Atmospheric Changes With Cosmic Rays, by By Graziella Caprarelli – 12 February 2026
https://eos.org/editor-highlights/linking-space-weather-and-atmospheric-changes-with-cosmic-rays
Dasso, S., Santos, N. A., Gulisano, A. M., Pereira, M., Rubinstein, L., & Areso, O. (2025). Daily cosmic ray counting and barometric pressure at ground level observed at Antarctic Peninsula (Marambio station) [Dataset]. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.14900672
