El hallazgo en el asteroide Bennu que cambia radicalmente lo que sabíamos sobre el origen de la vida

Durante años creímos que la vida necesitaba un «caldo primigenio» de agua tibia para comenzar. Sin embargo, las muestras traídas por la NASA del asteroide Bennu cuentan una historia diferente: los componentes básicos de la biología pueden formarse en los entornos más hostiles y fríos del sistema solar.

MISIÓN OSIRIS-REx 🛰️

Análisis de Muestras del Asteroide Bennu

ORIGEN DE LOS AMINOÁCIDOS

TEORÍA CLÁSICA (Meteorito Murchison)

Requiere Agua Líquida y temperaturas moderadas (Síntesis de Strecker).

NUEVO
HALLAZGO BENNU (Muestra OSIRIS-REx)

Se forma en Hielo y Radiación. Entorno frío y hostil.

⚠️ ANOMALÍA DETECTADA

Las formas «izquierda» y «derecha» del ácido glutámico tienen valores de nitrógeno distintos.
«Esto desafía las leyes químicas actuales.»

Fuente: PNAS / Universidad Estatal de Pensilvania

Los aminoácidos son los ladrillos fundamentales de la existencia, las moléculas que forman las proteínas y codifican el ADN. El consenso científico sostenía que su aparición en asteroides dependía casi exclusivamente de la presencia de agua líquida templada. Pero un nuevo estudio liderado por la Universidad Estatal de Pensilvania, y publicado en la revista PNAS, sugiere que el origen de estos componentes en el sistema solar primitivo fue mucho más diverso y hostil de lo imaginado.

Una cucharadita de historia cósmica

El equipo analizó una muestra de polvo espacial del tamaño de una cucharadita, recolectada del asteroide Bennu por la misión OSIRIS-REx en 2023. Al estudiar los isótopos de la glicina (el aminoácido más simple), descubrieron patrones que contradicen las teorías establecidas.

«Nuestros resultados dan un giro a la idea convencional sobre cómo se forman los aminoácidos», afirma Allison Baczynski, profesora de geociencias en Penn State. Según la experta, el análisis demuestra que estos bloques de vida pueden surgir bajo muchas más condiciones, no solo en presencia de agua líquida, revelando una diversidad inédita en los entornos de formación.

Mecanismos de formación propuestos para la glicina en las muestras de Murchison y Bennu (OREX-800107-183), con valores moleculares promedio e intramoleculares asociados de δ⁻⁶C y δ⁻⁶N. Los valores bibliográficos para los compuestos precursores provienen de Simkus et al.

Del calor del agua al frío radiactivo

Históricamente, se pensaba que la glicina nacía mediante la «síntesis de Strecker», una reacción que requiere agua, amoníaco y calor. Sin embargo, los datos de Bennu indican que su glicina pudo originarse en hielos congelados expuestos a la radiación en los confines más remotos del sistema solar joven.

Para confirmar esto, los científicos compararon a Bennu con el famoso meteorito Murchison, caído en 1969. Mientras que Murchison muestra firmas de haber sido creado en un entorno cálido y húmedo (similar a la Tierra primitiva), Bennu presenta un patrón isotópico radicalmente distinto. «Esto sugiere que los cuerpos parentales de ambos proceden de regiones del sistema solar químicamente distintas», señala la investigadora Ophélie McIntosh.

Gráficos de los valores de δ15N (‰, Aire) y δ13C (‰, VPDB) para glicina y β-alanina obtenidos en este estudio para Bennu (OREX-800107-183; rombos azules), comparados con los valores de la literatura para condritas CM (cuadrados grises), CR (hexágonos grises) y CI (círculos grises). Las líneas punteadas muestran los valores de δ15N de un extracto de agua caliente de Bennu y el amoníaco extraído de un agregado homogeneizado de material de Bennu sin clasificar.

El enigma de la quiralidad

El estudio también abrió una caja de Pandora química. Al analizar la «quiralidad» (la propiedad de las moléculas de tener una forma derecha o izquierda), hallaron que las dos formas del ácido glutámico en Bennu tienen valores de nitrógeno drásticamente diferentes. Esto desafía las leyes químicas actuales, que asumen que ambos pares deberían ser idénticos. «Ahora tenemos más preguntas que respuestas», concluye Baczynski, anticipando que este es solo el comienzo de una reescritura de la historia biológica del universo.

Por Daniel Ventuñuk
En base al artículo de Antonio Villarreal publicado en SINC

Deja un comentario