Muchos creen que la historia terminó cuando la televisión en blanco y negro mostró esa primera pisada histórica, pero la realidad es mucho más fascinante y compleja. Hubo autos lunares, un geólogo que cambió el martillo por los controles de una nave, pelotitas de golf volando en el vacío y rescates de robots antiguos. Te invitamos a un recorrido detallado por esos tres años frenéticos donde doce seres humanos caminaron por otro mundo, para entender qué fuimos a buscar allá arriba y quién fue realmente el último en decir adiós.
A menudo, la cultura popular simplifica la historia espacial: Neil Armstrong pisó la Luna, dijo su frase célebre y todos volvieron a casa para no regresar jamás. Pero esa es una verdad a medias. Si bien desde 1972 ningún ser humano ha vuelto a sentir la gravedad lunar en sus botas, la realidad es que fueron seis las misiones exitosas y doce los astronautas que caminaron sobre el regolito de nuestro satélite.
Todo comenzó con una promesa vertiginosa. El 12 de septiembre de 1962, ante una multitud de 40.000 personas en el estadio de la Universidad de Rice, el presidente John F. Kennedy pronunció un discurso que marcaría a fuego el siglo XX.
«Elegimos ir a la Luna… Elegimos ir a la Luna en esta década y hacer además otras cosas. No porque sean fáciles, sino porque son difíciles; porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades».
Kennedy sabía que la ciencia espacial no tenía conciencia propia y que Estados Unidos debía ocupar una posición de preeminencia para garantizar que el espacio fuera un «mar de paz» y no un «nuevo teatro de guerra». Así nació el Programa Apolo. Tras las pruebas de equipo de las misiones 7, 8, 9 y 10, llegó el momento de la verdad.
A continuación, el detalle riguroso de cada vez que la humanidad tocó otro mundo.
Apolo 11: El primer paso a la eternidad
Tripulación: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr., Michael Collins.
Estadía lunar: Del 20 al 24 de julio de 1969.
Cuatro días después de un lanzamiento que paralizó al planeta el 16 de julio de 1969, la humanidad logró lo impensado. El objetivo era claro: cumplir la meta de Kennedy de un aterrizaje tripulado y un retorno seguro. Y lo lograron.
Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en caminar sobre la Luna, dejando para la posteridad una frase que resuena hasta hoy:
«Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad».
La misión no solo fue simbólica. Los astronautas usaron una cámara de 70 mm para documentar la hazaña, regalándonos la icónica imagen de la huella de la bota de Aldrin, testimonio eterno de nuestra presencia allí.
Apolo 12: Aterrizaje de precisión y arqueología espacial
Tripulación: Charles Conrad Jr., Alan L. Bean, Richard F. Gordon Jr.
Lugar: Océano de las Tormentas (Mare Cognitum).
Fecha clave: 19 de noviembre de 1969.
Apenas unos meses después del éxito del Apolo 11, la NASA subió la apuesta. Esta segunda misión tripulada fue un ejercicio de precisión técnica: la mayor parte del descenso fue automático, y Conrad solo tomó el control manual en los últimos cientos de metros.

Este segundo aterrizaje lunar fue un ejercicio de precisión necesario para futuras misiones Apolo. La mayor parte del descenso fue automático, con el control manual asumido por Conrad durante los últimos cientos de metros del descenso.
El objetivo era alunizar cerca de la nave Surveyor III, que había llegado allí en 1967. Y fue un éxito rotundo: se convirtió en la única ocasión en la que humanos alcanzaron una sonda enviada previamente a otro mundo. Los astronautas trajeron de vuelta piezas de la Surveyor para que los científicos en la Tierra pudieran estudiar los efectos de la exposición a largo plazo al entorno lunar.
Apolo 14: Golf en el cráter Fra Mauro
Tripulación: Alan B. Shepard Jr., Stuart A. Roosa, Edgar D. Mitchell.
Fecha de alunizaje: 5 de febrero de 1971.
Tras el fallido y dramático viaje del Apolo 13, la misión 14 retomó el objetivo de aterrizar en la región de Fra Mauro. Aquí la tecnología de transporte empezó a evolucionar: utilizaron el «Transportador de Equipo Modulado» (MET), una especie de carrito manual, para llevar sus herramientas durante las caminatas lunares (EVA).
Recolectaron muestras y fotografiaron el cono del cráter, pero el momento que quedó grabado en la retina de todos ocurrió al final de la segunda caminata. El comandante Alan Shepard, en un gesto de absoluta humanidad en medio de la rigurosidad científica, sacó un palo y golpeó dos pelotas de golf, que volaron distancias imposibles gracias a la baja gravedad.
Apolo 15: La era del Rover Lunar
Tripulación: David R. Scott, James B. Irwin, Alfred M. Worden.
Lugar: Rima Hadley.
Fecha de alunizaje: 30 de julio de 1971.

El comandante de la misión Apolo 15, David Scott, conduce el Rover Lunar cerca de la Rima Hadley. Scott se convirtío en la primera persona en conducir un vehículo en la superficie de la Luna.
Esta cuarta misión marcó un antes y un después en la exploración geológica. Fue la primera vez que se utilizó el Rover Lunar (LRV), un vehículo que permitió a los astronautas alejarse del Módulo Lunar mucho más que en las misiones anteriores. Pasaron de recorrer cientos de metros a cubrir decenas de kilómetros, explorando la geología de la región de Rima Hadley con una libertad sin precedentes.
Apolo 16: Explorando las tierras altas
Tripulación: John W. Young, Charles M. Duke Jr., Thomas K. Mattingly II.
Lugar: Cráter Descartes.
Fecha de alunizaje: 20 de abril de 1972.
El objetivo principal aquí fue investigar las tierras altas de Descartes, una zona considerada representativa de gran parte de la superficie lunar. Nuevamente con la ayuda del Rover Lunar, los astronautas realizaron experimentos complejos, incluyendo el uso —por primera vez en la Luna— de una cámara/espectrógrafo ultravioleta. La ciencia se volvía cada vez más sofisticada.
Apolo 17: El final de una era y el último hombre
Tripulación: Eugene A. Cernan, Harrison H. Schmitt, Ronald E. Evans.
Lugar: Valle Taurus-Littrow.
Fecha de alunizaje: 11 de diciembre de 1972.
La última misión del programa Apolo tuvo una particularidad única: llevó a bordo a Harrison Schmitt, el primer y único geólogo entrenado para caminar sobre la superficie lunar.
Los récords de esta misión son impresionantes: recorrieron la mayor distancia jamás viajada en la Luna con el Rover, devolvieron la mayor cantidad de muestras de roca y suelo, y pasaron unas 75 horas en el valle Tauro-Littrow.
Fue en este escenario donde se tomó una de las fotos más espectaculares: Schmitt fotografió al comandante Cernan junto a la bandera estadounidense y la antena del rover, logrando capturar su propio reflejo en el casco de su compañero.

Desde que Eugene Cernan levantó su bota del polvo lunar el 14 de diciembre de 1972, ningún otro ser humano ha vuelto. Las misiones Apolo no solo cumplieron el sueño de Kennedy o ganaron una carrera geopolítica; establecieron la supremacía tecnológica, desarrollaron la capacidad de trabajar en entornos hostiles y nos enseñaron que, como dijo JFK, zarpamos a este nuevo mar porque hay «nuevos conocimientos que ganar».
Por Daniel Ventuñuk
En base al artículo de Héctor Rodríguez publicado en National Geographic
