A medida que el mundo cambia, la ciencia también lo hace, y eso es algo bueno

El término «Industria 4.0» se ha utilizado durante años para describir la necesidad de que las sociedades adapten su trabajo y productividad a la «4° Revolución Industrial», en la que las nuevas tecnologías unen los dominios virtual, físico y biológico. Estos términos se han vuelto tan dominantes que los gobiernos los han adoptado en sus políticas y planificación.

En este contexto, es importante preguntarse si, y cómo, el mundo de la ciencia se está adaptando de manera efectiva a un mundo cada vez más conectado e intensivo en datos. ¿Existe la «ciencia 4.0»? ¿Qué significa esto para la sociedad?

Como científicos que han participado en la investigación, el desarrollo tecnológico, la promoción, la diplomacia y la realización de los beneficios sociales de la ciencia, creemos que sí, la «Ciencia 4.0» es real. Se trata de una revolución en la que la ciencia es parte integral de la sociedad, en lugar de limitarse a laboratorios e instituciones de educación superior públicos o privados. Se trata de reconocer que los científicos son personas, subjetivas y obstinadas, y las personas son científicos, curiosos y deseosos de aprender. Se trata de adoptar nuevas tecnologías para hacer una mejor ciencia de forma más responsable y más inclusiva.

Durante las últimas casi tres décadas, hemos observado tendencias que muestran lo que es posible. Estos incluyen la apertura, la importancia de los datos, la inteligencia artificial, la inclusión y cambios cruciales en la cultura de la ciencia.

Franqueza

El término «ciencia abierta» fue capturado por primera vez por la Iniciativa de Acceso Abierto de Budapest en 2002. Se originó a partir del software de código abierto y la literatura de acceso abierto; incluye la apertura de datos, métodos, software, resultados y publicaciones.

La apertura es un alejamiento del pensamiento tradicional en torno al proteccionismo de la propiedad intelectual. Sus beneficios para la ciencia se han vuelto cada vez más claros.

Hoy en día, la mayoría de las organizaciones tienen políticas de apertura, desde los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. hasta la UNESCO. La Plataforma Abierta de Ciencias de África, por su parte, apunta a incrementar las prácticas de ciencia abierta todo el continente.

Han surgido varias empresas comerciales. El Center for Open Science, por ejemplo, ve a las personas generando valor al ayudar a los científicos a hacer su ciencia más abierta.

Ciencia basada en datos

Cada vez más, la investigación científica implica conjuntos de datos muy grandes. Desde los datos genómicos masivos hasta los datos que se esperan de los telescopios futuros, la investigación intensiva en datos se está convirtiendo en la norma.

Hay un cambio en el método científico, por ejemplo, de observaciones únicas a análisis estadísticos a gran escala. Esta progresión requiere nuevos modelos de infraestructura para apoyar la investigación científica. Las tecnologías de computación en la nube están a la vanguardia de este cambio; estos combinan un fácil acceso y colaboración en datos y análisis con computación de alto rendimiento.

Hoy en día, los datos y los códigos forman parte de las publicaciones científicas. La contenerización, una tecnología que empaqueta el código y el entorno informático en el que se ejecutan los códigos, ayuda a que otros puedan reproducir fácilmente los resultados. Los contenedores se pueden compartir y citar.

Científicos de IA

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta de la ciencia, ya que tanto el almacenamiento de datos como la potencia informática se han vuelto más baratos. El aprendizaje automático (algoritmos informáticos que mejoran con la experiencia) está acelerando la tasa de descubrimiento en cualquier cosa, desde el desarrollo de fármacos hasta el análisis de imágenes.

La IA se está volviendo lo suficientemente avanzada como para poder hacer todo el ciclo desde la hipótesis hasta el resultado. A medida que se acelera la investigación, sigue la tasa de publicaciones y la inteligencia artificial incluso se puede utilizar para examinar la abrumadora literatura. Los sindicatos científicos y otros consejos también están debatiendo ahora la ética de la IA.

Cultura de la ciencia

Science 4.0 no es solo una transformación de herramientas y métodos científicos. También afecta la cultura de la ciencia y cómo evaluamos el trabajo científico. La divulgación se valora cada vez más como parte de las tareas de un científico. El conteo de publicaciones y citas es limitado y no refleja el verdadero impacto de la investigación.

Los científicos también están admitiendo que la ciencia la hacen las personas, y eso significa reconocer sus fallas. La mala conducta de los científicos no se toma a la ligera. La ciencia también se está volviendo cada vez más familiar, con algunas conferencias que ofrecen servicios de cuidado de niños .

Un área que vale la pena observar es la velocidad de la ciencia. La carrera para desarrollar una vacuna para COVID-19 ha demostrado que la ciencia se puede hacer rápidamente, aunque a veces a expensas de la calidad .

Esta velocidad puede volverse más común en algunas áreas de la ciencia. Y eso es potencialmente algo bueno porque lleva los beneficios de la ciencia a más personas, más rápidamente.

Inclusión

Sin embargo, estas nuevas formas de ciencia no beneficiarán a todos a menos que los científicos tengan una conversación seria sobre la inclusión. Por ejemplo, la pandemia también mostró un efecto desproporcionado en las mujeres científicas en comparación con los hombres.

La inclusión ha salido a la superficie en los últimos años: las minorías han denunciado la ciencia como un espacio poco acogedor de prejuicio implícito desenfrenado que debe ser reivindicado por diversas identidades. Esto ha dado lugar a grandes campañas de visibilidad de base como el hashtag #BlackInSTEM en las redes sociales y conversaciones abiertas sobre la inclusión.

En el mundo en desarrollo, el aislamiento académico es un desafío multifacético. Los académicos en relativo aislamiento pueden convertirse en el objetivo de las editoriales depredadoras. Los países en desarrollo pueden verse obligados a revelar sus datos, por ejemplo, la genómica de especies endémicas o las tradiciones orales registradas sin permiso pero con buenas intenciones de preservación fuera de lugar.

Esta situación no es sostenible . Están surgiendo iniciativas para garantizar que las comunidades participen y se beneficien de la investigación que se lleva a cabo sobre ellas, sobre su entorno y, en última instancia, sobre su universo.

También vale la pena señalar el crecimiento de la ciencia ciudadana y su evolución desde la recopilación pasiva de datos hasta enfoques participativos de la investigación.

Papel de la ciencia 4.0 en un mundo cambiante

El progreso de la ciencia no se trata de atraer a más personas a una torre de marfil. Se trata de derribar la torre por completo y ayudar a los científicos a trabajar con y entre las personas.

A medida que el mundo lucha por reconstruir mejor, la comunidad científica debe mostrar un liderazgo comprometido y desempeñar un papel humanista activo en la configuración de políticas, percepciones públicas y tecnologías para un futuro sostenible.

Publicado originalmente en The Conversation

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