Calentamiento récord

Que el Polo Sur bata marcas de temperatura es imaginable por lo extremo de su ubicación. Lo llamativo es que esos récords no sean producto del frío, como es esperable, sino del calor. Un estudio científico detectó que la zona más austral del planeta experimentó un aumento significativo de la temperatura de 0,6°C por década, tres veces mayor al promedio mundial.

«Cada vez hace más calor» es hoy una frase que es posible escuchar en distintos puntos del planeta, incluso en la base científica más cercana al mismísimo Polo Sur. Los registros desde los años 90 en adelante así lo confirman. Es que muestran un incremento de algo más de medio grado de temperatura por década. Esto significa que esa zona de la Antártida se calienta a un ritmo tres veces mayor al promedio mundial, en los últimos treinta años.

Un equipo internacional analizó estadísticamente los registros y los datos meteorológicos durante ese período en la zona más austral del planeta y publicó sus resultados en Nature Climate Change. «Durante las últimas tres décadas, el Polo Sur ha experimentado un calentamiento récord, estadísticamente significativo, de 0,61 ± 0,34°C por década, más de tres veces el promedio mundial», destaca el estudio.

Los valores son elocuentes y no dejan de llamar la atención a los científicos. «El Polo Sur parecía estar aislado de lo que sucedía en el resto del mundo», expresa Kyle Clem, de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda y primer autor del trabajo, en declaraciones periodísticas. «Pero, de repente, se intensifica con un calentamiento rápido, uno de los más fuertes del planeta», subraya.

En la Argentina, Matilde Rusticucci, profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), compara los resultados recién estudiados en el Polo Sur con los históricos de todo el planeta, para graficar su dimensión. «Si sumamos las tres décadas, el calentamiento en esa zona interior de la Antártida arroja un incremento de temperatura superior a 1,5°C. Cuando nos referimos al cambio climático que nos preocupa tanto, hablamos de un aumento de 1,1°C desde la era preindustrial, es decir, del año 1800 al presente», contrasta.

Sin dejar de remarcar la magnitud de estas cifras, la experta e investigadora del CONICET recuerda que nuestro país cuenta, desde 1904, con una estación meteorológica en las islas Orcadas del Sur. «Ahí -señala- está una de las bases de datos más antigua de la zona, que tiene la serie más larga registrada en una latitud tan alta, cercana a la Antártida. Se viene observando un aumento de temperatura muy significativo desde entonces».

Muy lejos, muy cerca

Las razones del porqué del ascenso de la temperatura de la superficie sobre el Polo Sur, ese desierto blanco, helado y ventoso, provienen de muy lejos, de unos 8.000 kilómetros de distancia. «El calentamiento resultó de una fuerte anomalía ciclónica en el mar de Weddell causada por el aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical occidental», indican los autores del trabajo.

De los calores ecuatoriales al frío polar parece no importar cuánta distancia los separa a la hora de las consecuencias. «Es que ‘todo tiene que ver con todo’ -dice Rusticucci-. Hay un calentamiento natural que se da en el trópico del Pacífico ecuatorial, en la zona de El Niño. Ahí se origina este fenómeno que aumenta las temperaturas y cambia la circulación general del aire. Cuando se produce una alteración tan fuerte en un punto, en especial, en una masa de agua inmensa, con una capacidad calorífica tan grande, se generan impactos en muchos lados».

En el caso de ese sector de la Antártida, el efecto se sintió porque comenzó a recibir un aumento de vientos cálidos provenientes del Norte. «Un cambio natural en la circulación del aire produjo este aumento tan significativo de temperatura. Igual no hay riesgo de derretimiento en esa zona continental de la Antártida porque sigue haciendo mucho frío», aclara.

Por último, estas modificaciones, ¿podrían afectar a nuestro país? «En la Argentina puede repercutir por nuestra ubicación y alterar el ingreso de las masas de aire a nuestra región, provocando cambios de temperatura. Si entran más del Sur, causan olas de fríos como las registradas en la Patagonia. Pero se necesitan nuevos estudios para tener mayores precisiones», concluye.

Publicado originalmente en NEX Ciencia

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