La desinformación sobre el coronavirus ya ha matado a 800 personas

Un estudio ha detectado más de 2.000 rumores y noticias falsas circulando por la red.

Las mascarillas no sirven y no hace falta llevarlas. El coronavirus es un arma biológica fabricada por científicos chinos o por la CIA. La pandemia de COVID-19 es una conspiración de Bill Gates para vender vacunas. Aunque la NASA nos engañe, la Tierra es plana, o una pelota hueca.

Estas son solo algunas de las paparruchas que quizás desaparecerían rápidamente sino fuera porque son constante y ampliamente difundidas a través de las redes sociales. Según el filósofo Adrian Bardon son fruto de un «sesgo anticientífico» por el que algunas personas rechazan las evidencias o el consenso de los expertos. Bardon señala como posible causa la necesidad de defenderse ante mensajes que resultan amenazantes, como que debamos cambiar nuestro modo de vida para luchar contra un virus invisible, especialmente si estos mensajes provienen de las élites. El problema es que toda esta tontería amplificada no solo pone en peligro la eficacia de las vacunas, la salud de los demás o la contención de la epidemia: además, puede matar.

Una investigación publicada en The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene ha evaluado miles de rumores y noticias falsas difundidas por las redes sociales, llegando a la conclusión de que toda esa desinformación y conspiracionismo pueden tener un impacto directo y relevante sobre la salud pública. Entre otras cosas, han constatado que el bulo de que beber alcohol altamente concentrado puede acabar con el coronavirus se ha cobrado al menos 800 vidas en Irán.

«Siguiendo esta información falsa, alrededor de 800 personas han muerto, 5.876 han sido hospitalizadas y 60 se han quedado completamente ciegas, después de beber metanol como cura para el coronavirus», han escrito los autores, encabezados por Saiful Islam, investigador en la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia.

Además de estas víctimas, lo científicos han informado de otros casos: en Turquía y en Catar han muerto 30 y dos personas, respectivamente, por ingerir desinfectante. En India, una docena de individuos, entre las que hay cinco niños, enfermaron después ingerir alcohol, tras ver un vídeo en el que se decía que eso potenciaría su sistema inmunitario.

Beber orina o lejía

Aparte del alcohol, hay muchos otros bulos que recomiendan beber lejía, orina de vaca o rociarse de cloro para esquivar al virus. En una iglesia de Corea del Sur, un bote de agua salada llevó a que 100 personas se infectaran, después de que las personas lo chuparan sin limpiarlo previamente.

En total, los investigadores han identificado 2.300 rumores, estigmas o teorías de la conspiración sobre el coronavirus, comunicados en 25 lenguas y en 87 países.

Todos ellos son fácilmente accesibles a través de internet y ahí es precisamente donde radica su peligro, según los autores: «La desinformación impulsada por los rumores, estigmas y teorías de la conspiración puede tener consecuencias serias sobre las comunidades y los individuos, si se priorizan sobre las guías basadas en evidencias», han escrito.

Por ello, han propuesto que las agencias sanitarias combatan esa desinformación, en tiempo real, de la mano de comunidades e instituciones.

Publicado originalmente en ABC España

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