En el Congo empezó Tumaini, un ensayo cuyo nombre significa «esperanza» en suajili, para probar si una vacuna creada contra un tipo de ébola protege contra otro. Es la primera prueba de ese tipo contra Bundibugyo, el virus de la epidemia más mortífera de la historia del país. El brote da señales de desaceleración en su epicentro, pero ya llegó a Kenia y Nigeria.
Imaginá que tenés una llave hecha para una cerradura y querés saber si también abre otra parecida. Eso es, en esencia, lo que se está probando ahora en el Congo, con vidas en juego y a contrarreloj.
Una llave para otra cerradura
El ensayo, llamado Tumaini, empezó el viernes 23 de octubre en Bunia, la capital de la provincia de Ituri, epicentro del brote, y el primer participante ya recibió la vacuna. Se trata de Ervebo, desarrollada hace más de 25 años. Incorpora una proteína de la superficie del virus del ébola Zaire dentro de un virus de ganado que es inocuo para las personas. Se usó en la devastadora epidemia de África Occidental de 2013 a 2016, donde mostró protección completa en un ensayo de 2015. El problema es que la epidemia actual la provoca otra especie, Bundibugyo, y ninguna vacuna está aprobada específicamente contra ella.
Hay motivos para probar. Los estudios en animales sugieren que Ervebo podría funcionar también contra Bundibugyo, y un estudio preliminar en hurones, todavía sin revisión por pares, apunta en esa dirección. Pero expertos de la OMS advirtieron que esas pistas no reemplazan la evidencia de los ensayos estandarizados. Tumaini viene a darla.
El diseño usa la vacunación en anillo, que consiste en vacunar a los contactos directos de los casos conocidos, como si se apagara un incendio rodeándolo. En el ensayo de 2015 en Guinea se sorteó a anillos enteros, que recibían la vacuna enseguida o tres semanas después. Ahora se sortea a cada persona dentro de cada anillo. La mitad recibe Ervebo el día 1 y una vacuna contra la tifoidea cuatro semanas después, y la otra mitad, en el orden inverso.
Ira Longini, bioestadístico de la Universidad de Florida que participó en el diseño de los dos ensayos, explica que sortear a individuos y no a anillos debería dar datos de eficacia más rápido. Pero la vacuna de control tiene un costo. La de la tifoidea podría darle un empujón al sistema inmune y proteger a algunas personas del grupo de control, así que el beneficio de la vacuna contra el ébola podría parecer un poco menor de lo que es.
También hay un desafío de comunicación. Ervebo ya se aplica «por compasión» a quienes responden a la emergencia en algunas zonas, y a trabajadores de la salud de Ituri en otro estudio, llamado BRAVO, que no tiene grupo de control. Jean-Pierre Van geertruyden, epidemiólogo de la Universidad de Amberes y uno de los investigadores principales, reconoce que la gente podría preguntarse por qué sirve para algunos y se prueba en el resto. «Puede que estén un poco confundidos», admite.
Tumaini, el ensayo de la esperanza
La epidemia en números
Lo que todavía falla
Cómo es el ensayo Tumaini
Las vacunas en juego
El calendario
▼ Qué es una vacuna «desparejada»
▼ Qué es la vacunación en anillo
▼ Por qué se usa la vacuna contra la tifoidea
Las vacunas hechas a medida
Lo más esperado vendrá después. Van geertruyden cree que a principios de noviembre podrían sumarse al ensayo dos vacunas diseñadas específicamente contra Bundibugyo. La más avanzada es la de la Universidad de Oxford, que lleva una proteína de superficie de Bundibugyo cosida en un adenovirus de chimpancé, un virus inofensivo que funciona como transporte. Teresa Lambe, vacunóloga de Oxford, dice que los datos de los ensayos de fase 1 en el Reino Unido y Uganda sugieren que puede pasar a la siguiente etapa. Muy cerca viene una vacuna de ARN mensajero de Moderna.
Los datos de eficacia de las nuevas vacunas podrían llegar recién en febrero o marzo de 2027. Para entonces el epicentro puede haberse movido, y el ensayo tendría que moverse con él. Habría que trasladar equipos, asegurar alojamiento y comida y mantener laboratorios y heladeras funcionando en zonas con poca infraestructura. «Tenemos que seguir a la epidemia, y no es fácil», dice Van geertruyden.
Lo que dice la curva
La epidemia acumula más de 9.500 casos y más de 4.600 muertes, y coberturas posteriores ya hablan de más de 9.700 casos. La OMS la describe como la más mortífera de la historia del Congo. En Ituri, la provincia más golpeada, hay señales de mejora. Bajan tanto los casos nuevos como el porcentaje de pruebas positivas, según Jean-Jacques Muyembe-Tamfun, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica. «No es óptimo, pero mejoró», dice.
Los desafíos siguen siendo enormes. Dos tercios de quienes mueren de ébola lo hacen en sus comunidades y no en centros de tratamiento, lo que aumenta el riesgo de contagio. El rastreo de contactos todavía falla, pues alrededor del 40 % de los casos nuevos no figura en la lista de contactos de ningún caso conocido, frente a cerca del 70 % al principio del brote. «Es un avance, pero no alcanza», dice Marie Roseline Belizaire, responsable del brote en la oficina regional de la OMS para África. Y mientras los casos bajan en Ituri, suben en Kivu del Norte, la segunda provincia más afectada, a donde la OMS y otros grupos corren a mover recursos.
Chikwe Ihekweazu, que dirige el Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, advierte que con decenas de casos nuevos por día no habrá un final rápido. Lo que cambiaría el juego, dice, es una vacuna muy eficaz que se pueda desplegar a gran escala. Mientras tanto, avanza otro frente. Un ensayo de dos posibles tratamientos, el cóctel de anticuerpos MBP134 y el antiviral remdesivir, ya incorporó a más de 600 pacientes. Placide Mbala, de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, investigador principal, anticipa que pronto podría haber datos suficientes para ver un efecto. «Cada herramienta extra ayuda», dice Ihekweazu.
Un virus que ya cruzó fronteras
El virus ya salió del Congo. El 6 de octubre Kenia informó su primer caso importado, una persona que viajó del Congo a Kenia vía Uganda. Hasta el 25 de octubre suma nueve casos confirmados y dos muertes, todos ligados al primero. Hubo 20 contactos que completaron los 21 días de monitoreo y salieron de cuarentena.
El 20 de octubre Nigeria confirmó un caso importado en Abuja, el quinto país en detectar el virus desde que se declaró el brote. Se trata de una mujer que había viajado desde Uganda, que está aislada y recibe atención médica. Ya se identificaron 53 contactos. Uganda, que tuvo 20 casos este año, declaró terminado su brote en julio.
Lo que viene
La prueba de Tumaini no promete una vacuna sino una respuesta. Si Ervebo protege, habrá una herramienta disponible hoy. Si no, el ensayo ya estará armado para incorporar las vacunas hechas a medida apenas lleguen. En ambos casos, la información que deje servirá para la próxima vez.
