El mundo sigue ciego ante la próxima pandemia y la OMS ruega destrabar la única pieza que nos puede salvar

Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió en la ONU que no aprendimos la lección más dura del COVID-19. Mientras las potencias y los países en desarrollo se pelean por la letra chica de un acuerdo histórico, los expertos aseguran que el estallido de un nuevo virus es apenas una cuestión de tiempo.

Corría el año 2017 cuando a Tedros Adhanom Ghebreyesus, el hombre al mando de la Organización Mundial de la Salud (OMS), le hicieron la pregunta que nadie quería escuchar: ¿está el mundo preparado para una nueva pandemia? Su respuesta en ese momento fue un seco y aterrador «no». Apenas dos años después, un virus respiratorio paralizó el planeta entero, encerró a la humanidad en sus casas y reescribió la historia moderna.

Hoy, casi una década después de aquella primera advertencia, Tedros volvió a pararse frente a la Asamblea General de la ONU en Nueva York con un mensaje escalofriante. El reloj biológico de la próxima pandemia ya está corriendo, el mundo sigue sin estar preparado y los líderes globales están trabados en una discusión burocrática que nos puede costar carísimo.

«El momento es ahora«, suplicó el director de la OMS. «Nadie está seguro hasta que todos lo estén«.

El costo de la imprevisión

Las cicatrices globales del COVID-19 y la cuenta regresiva institucional

Vidas Perdidas

20M+

Muertes adicionales a nivel global atribuidas directamente al estallido de la pandemia.

Impacto Económico

$10B

Billones de dólares (trillones en inglés) en pérdidas para la economía mundial.

Nueva Fecha Límite

MAYO 2027

Plazo final fijado para destrabar el anexo PABS del Acuerdo sobre Pandemias.

El enfoque vital: Una Sola Salud

La ONU insta a adoptar urgentemente el enfoque preventivo «Una Sola Salud», una estrategia científica global que vincula de manera inseparable la salud humana con la salud animal y el equilibrio medioambiental.


La pieza maldita del rompecabezas

Desde que pasó el temblor del COVID-19, los países empezaron a armar un escudo legal llamado Acuerdo sobre Pandemias. La idea es brillante en los papeles: crear un manual de crisis global para que la pesadilla de 2020 no se repita. Sin embargo, hay un obstáculo gigante que impide que este pacto entre en vigencia. En los pasillos diplomáticos lo conocen como el anexo PABS.

¿Qué es exactamente el PABS? Es el Sistema de acceso a patógenos y reparto de beneficios. Para ponerlo en criollo: es el mecanismo legal que obliga a los países a compartir inmediatamente las muestras de cualquier nuevo virus peligroso que aparezca en su territorio y, a cambio, les garantiza que recibirán vacunas y tratamientos de manera justa y equitativa.

Es un toma y daca fundamental. Pero la realidad es que el sistema está bloqueado por una pulseada política feroz entre los países desarrollados (que tienen los laboratorios y el dinero) y los países en desarrollo (que temen entregar la información de sus virus y quedarse últimos en la fila de las vacunas, como ya pasó).

Para Amina J. Mohammed, vicesecretaria general de la ONU que habló en nombre de António Guterres, destrabar este anexo no es una opción, es una urgencia absoluta. «Ningún país puede protegerse solo«, remarcó, recordando que los virus peligrosos no saben de fronteras ni de pasaportes.


Amnesia global y la cuenta que nos dejó el virus

A veces parece que la humanidad tiene memoria a corto plazo. Khalilur Rahman, el actual presidente de la Asamblea General, tuvo que recordarles a los líderes presentes el costo real de nuestra última falta de preparación. Habló del desborde de los hospitales, de las escuelas cerradas y del trauma colectivo, citando incluso la experiencia de su propia hija, que trabajó como médica en la primera línea de fuego contra el virus.

Los números de esa inacción son brutales: más de 20 millones de muertes adicionales y un agujero negro de 10 billones de dólares en la economía global. «No podemos borrar la COVID-19 de nuestra memoria«, sentenció Rahman.

Mientras tanto, en lugar de cerrar el pacto hoy mismo, la burocracia internacional pateó el problema para adelante. La nueva declaración política fija mayo de 2027 como la fecha límite para terminar de negociar el dichoso anexo PABS. La gran pregunta que flota en el aire y que atormenta a los expertos de la OMS es si el próximo virus letal tendrá la amabilidad de esperar hasta esa fecha para empezar a contagiarnos.

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