Durante décadas, lo que había debajo de la inmensa capa de hielo de la Antártida fue un misterio lleno de agujeros en el mapa. Sabíamos menos de su topografía que de la de otros planetas. Pero un nuevo estudio utilizó tecnología satelital de alta precisión para leer las «arrugas» de la superficie helada y descubrir un paisaje complejo de valles alpinos, cañones gigantes y montañas que nadie había visto antes.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) lo dejó claro: para predecir cuánto subirá el nivel del mar, necesitamos saber qué hay debajo del hielo. El problema es que la Antártida es gigante y hostil. Hasta ahora, dependíamos de aviones con radares que volaban en líneas separadas por kilómetros, dejando enormes espacios en blanco sin mapear. De hecho, se solía decir que conocíamos mejor la superficie de Mercurio que el lecho rocoso de nuestro propio polo sur.
Pero un equipo de científicos le dio una vuelta de tuerca al problema. En lugar de mirar a través del hielo, miraron la superficie del hielo. Utilizaron una técnica llamada Análisis de Perturbación del Flujo de Hielo (IFPA).
Si el río suena (o se arruga)…
La lógica es física pura: el hielo fluye sobre la roca. Si abajo hay una montaña o un valle, el hielo de la superficie se deforma, creando «arrugas» o perturbaciones. Usando mapas satelitales de alta resolución de la superficie, el equipo aplicó ecuaciones de flujo para invertir los datos y «dibujar» el paisaje que está oculto kilómetros abajo.
El resultado es el mapa más detallado hasta la fecha, que revela características de «mesoescala» (entre 2 y 30 kilómetros) que antes eran invisibles.
Un mundo perdido bajo el blanco
Lo que encontraron no es un lecho plano y aburrido. El nuevo mapa reveló:
- Un cañón masivo: En la cuenca subglacial de Maud, descubrieron un canal de 400 kilómetros de largo, 6 km de ancho y 50 metros de profundidad que probablemente drene agua de las montañas.
- Valles Alpinos: En la zona del Domo Hércules, encontraron valles en forma de «U», típicos de la erosión glaciar antigua, cortando la meseta.
- Paisajes dendríticos: Redes complejas de crestas y valles en las montañas subglaciales de Golicyna, que sugieren una antigua glaciación alpina.
¿Por qué importa esto?
No es solo curiosidad geográfica. Entender la rugosidad y la forma del lecho es vital para saber cómo se mueve el hielo hacia el mar. Los modelos anteriores usaban interpolaciones (adivinaban lo que había entre línea y línea de radar) y solían dibujar paisajes demasiado suaves.
Este nuevo mapa demuestra que el fondo es mucho más rugoso y complejo de lo que creíamos, lo que cambia las ecuaciones de fricción y flujo. Básicamente, para saber cuánto hielo vamos a perder en el futuro, necesitábamos desesperadamente este mapa del pasado geológico congelado.
