Alzheimer en una gota de sangre: la revolución de los nuevos tests de diagnóstico

Durante décadas, diagnosticar el Alzheimer fue un proceso largo, incierto y a menudo invasivo, que requería punciones lumbares o costosos escáneres cerebrales. Esa era está llegando a su fin. La aprobación de los primeros análisis de sangre capaces de detectar las huellas biológicas de la enfermedad marca un punto de inflexión, prometiendo un diagnóstico más temprano y accesible para millones.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) acaba de aprobar un segundo análisis de sangre para ayudar en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, un hito que promete transformar la manera en que se detecta el deterioro cognitivo en todo el mundo. Estas nuevas herramientas, que pueden identificar las proteínas asociadas a la enfermedad en el torrente sanguíneo, marcan el comienzo de una nueva era en la neurología.

De la punción lumbar al análisis de sangre

Hasta ahora, confirmar la presencia de las «huellas» biológicas del Alzheimer —las placas pegajosas de amiloide-β y los ovillos de proteína tau que matan las neuronas— era un desafío. Las únicas formas de detectarlas en un paciente vivo eran a través de una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo, o mediante un escáner cerebral PET, una técnica de neuroimagen muy costosa y poco accesible.

Un análisis de sangre que mide los niveles de proteína tau tiene una precisión de casi el 98 % para descartar la enfermedad de Alzheimer en personas con deterioro cognitivo. Crédito: Thomas Deerinck, NCMIR/Science Photo Library

Esto llevaba a que, según algunas estimaciones, hasta el 92% de los adultos con deterioro cognitivo leve no recibieran un diagnóstico certero. Los nuevos análisis de sangre, como el recientemente aprobado Elecsys pTau181 de Roche y Eli Lilly, y el Lumipulse de Fujirebio, aprobado en mayo, cambian radicalmente este panorama.

¿Cómo funcionan y qué tan precisos son?

Estos tests son capaces de medir en la sangre la concentración de formas específicas de estas proteínas patológicas. Su precisión, según los ensayos clínicos, es notable:

  • Elecsys pTau181, diseñado para su uso en atención primaria, demostró ser capaz de descartar correctamente la enfermedad de Alzheimer el 97,9% de las veces. Es una poderosa herramienta de «rule-out»: si el test da negativo, es casi seguro que el deterioro cognitivo del paciente se debe a otra causa.
  • Lumipulse, por su parte, no solo descarta, sino que también puede dar una indicación positiva. En sus ensayos, tuvo una precisión del 97% para los resultados negativos y de casi el 92% para los positivos.
Imágenes de resonancia magnética (RM) en color de un cerebro sano (izquierda) y de un cerebro con acumulaciones de proteínas tau (derecha). Crédito: Mark y Mary Stevens, Instituto de Neuroimagen e Informática/Fototeca Científica.

Sin embargo, los expertos advierten que no son una solución mágica. Uno de los mayores desafíos es la «zona gris»: un porcentaje significativo de los resultados pueden no ser concluyentes, cayendo en un rango intermedio que igual requerirá de los estudios más invasivos para confirmar un diagnóstico.

Una herramienta para el paciente correcto, en el momento correcto

Los neurólogos han calificado estos tests como un «punto de inflexión», pero subrayan su uso adecuado. No son tests de chequeo para la población general, sino herramientas para ser utilizadas únicamente en personas que ya presentan síntomas de deterioro cognitivo.

«Existe una prevalencia de patología amiloide que aumenta con la edad, por lo que el simple hecho de que la patología esté presente no te dice que sea la causa de los síntomas de la persona», explica la neuróloga Ashvini Keshavan. Es decir, una persona sana y mayor podría tener un resultado positivo sin que eso signifique que vaya a desarrollar la enfermedad.

Estos análisis de sangre no reemplazarán a los métodos tradicionales, pero sí se convertirán en un primer paso fundamental, accesible y menos invasivo. Permitirán a los médicos de atención primaria hacer un primer filtro y derivar a los pacientes correctos a un especialista para una evaluación más profunda.

La competencia en este nuevo campo está creciendo, y se espera que más empresas lancen tests similares pronto. Esto, según los expertos, es una buena noticia, ya que aumentará el acceso de los pacientes a una respuesta temprana y certera sobre la causa de sus problemas de memoria.

Referencias:

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-025-03394-w

Por Daniel Ventuñuk
En base al artículo de Katie Kavanagh publicado en Nature

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