El informe Lancet Countdown 2026, elaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que el calor se asoció con 710.000 muertes en 2023, un récord, y que por primera vez más del 70 % puede atribuirse al cambio climático causado por las personas. También hay avances, como una inversión récord en energía limpia, pero los daños crecen más rápido que la respuesta.
Son más de 700.000 personas en un solo año. En 2023, el calor se asoció con unas 710.000 muertes en todo el mundo, una cifra récord y mayor que la de la malaria o el VIH. Esa cifra figura en la décima edición del Lancet Countdown on Health and Climate Change, un informe anual que sigue cómo el cambio climático afecta la salud. Lo lidera el University College London, en colaboración estratégica con la OMS, y analiza las tendencias globales a través de 54 indicadores. Se presentó el miércoles 28 de octubre, a días de la COP31 de Antalya.
Clima y salud, el balance de 2026
El calor, en números
Qué parte se debe al cambio climático
Más allá de las muertes
La advertencia sobre los fósiles
Lo que sí avanza
▼ Qué significa «atribuido al cambio climático»
▼ Qué piden los autores
▼ Quién elaboró el informe
El calor, en números
Es la primera vez que el informe revela que el cambio climático causado por el hombre está detrás de más del 70 % de esa carga. Dicho de otro modo, los investigadores comparan el mundo real con uno sin el calentamiento que provocamos, y la diferencia de muertes es lo que atribuyen al cambio climático.
La tendencia no es solo de un año. Entre 2016 y 2023, el calor se asoció con un promedio de 540.800 muertes por año, y el 68 % se atribuyó al cambio climático, frente al 55 % entre 2006 y 2015. Las muertes relacionadas con el calor aumentaron casi un 36 % en los años posteriores al Acuerdo de París de 2015, en comparación con la década anterior. En total, el informe estima que casi 3 millones de muertes por calor entre 2016 y 2023 se deben al cambio climático.
América Latina no escapa. El informe regional de 2025 de la misma serie encontró que la mortalidad por calor en la región aumentó un 103 %, con unas 13.000 muertes al año. Es otro informe, con otra metodología, pero cuenta una historia parecida.
Cuando el calor también quita trabajo y agua
El calor no solo mata. La exposición provocó en 2025 la pérdida de 573.000 millones de horas de trabajo potenciales, valoradas en 1,07 billones de dólares. Las sequías también avanzan. Según el informe, la superficie global afectada por sequías extremas creció más de un 700 % más rápido que entre 2006 y 2015, y en 2025 el 51,8 % de la tierra emergida sufrió sequía durante al menos un mes.
El mosquito y la temperatura
El informe examina además cómo el aumento de las temperaturas y los cambios en las lluvias afectan la transmisión del dengue. Las condiciones propicias para que lo transmita el mosquito Aedes albopictus aumentaron un 24 % entre 1981-1990 y 2016-2025, y las del Aedes aegypti, el principal transmisor en Argentina, un 7 %.
Las petroleras y la meta de 1,5 °C
La advertencia más fuerte apunta a los combustibles fósiles. Las 100 mayores compañías de petróleo y gas del mundo planean producir un 150 % más de combustibles fósiles para 2040 de lo que es compatible con limitar el calentamiento a 1,5 °C, frente al 138 % del año anterior. Según los autores, expandir la extracción frena el progreso y amenaza con riesgos sanitarios catastróficos. Por eso piden reconocer formalmente el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial. Entre sus prioridades están acelerar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar el apoyo a la adaptación y ampliar las inversiones que refuercen la resiliencia de los sistemas de salud.
Lo que sí avanza
El informe también registra buenas noticias. La inversión en energía limpia llegó a un récord de 2,1 billones de dólares en 2025, un 82 % más que la inversión en combustibles fósiles. El empleo en energías limpias creció un 2,3 % en 2024, casi el doble que el empleo directo en combustibles fósiles. El aire más limpio evita unas 323.000 muertes por año en 70 países donde bajó la contaminación del aire por combustibles fósiles.
Las leyes nacionales sobre cambio climático y salud se multiplicaron por 50 desde 2000, la mayoría después de 2016. Pero están muy desparejas, porque las naciones ricas concentraron el 55 % en 2025, frente al 2 % de los países en desarrollo. Además, alrededor de uno de cada cuatro países tiene hoy un plan nacional para adaptar los servicios de salud al cambio climático, frente a solo 14 Estados miembros de la OMS en 2015, y 47 completaron una evaluación de vulnerabilidad que respalda esos planes.
