Modelos climáticos de todo el mundo advierten que el fenómeno actual en el océano Pacífico superará cualquier registro histórico en 150 años. Combinado con el calentamiento global, podría llevar la temperatura del planeta a un umbral crítico en 2027 y provocar pérdidas de diez billones de dólares.
Cuando el océano Pacífico tropical se calienta de más, el clima de todo el planeta siente el temblor. Funciona como si alguien le subiera la perilla al termostato central de la Tierra: el calor que el mar libera hacia la atmósfera altera los vientos, desorganiza las lluvias y empuja las temperaturas globales hacia arriba. Pero el episodio de El Niño que se está gestando en este momento en las aguas ecuatoriales no es uno más del montón. Según las proyecciones científicas más recientes, estamos a las puertas de un evento monstruoso que romperá las marcas históricas por un margen que los propios expertos califican de asombroso.
Si las predicciones de catorce modelos climáticos globales terminan de confirmarse, la masa de calor liberada por este fenómeno, sumada al calentamiento global provocado por las emisiones humanas, podría hacer que los años 2026 y 2027 sean los más calurosos jamás registrados. De hecho, los científicos advierten que la temperatura media del planeta podría rozar en 2027 los 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales, perforando temporalmente el límite de seguridad de 1,5 °C fijado por los gobiernos en el Acuerdo de París.
El Niño 2026–2027 en Cifras Proyectadas
Anomalías de temperatura e impacto socioeconómico estimado
Estimación mediana de catorce modelos climáticos para la temperatura máxima del Pacífico ecuatorial.
Posible pico térmico en 2027 que perforaría temporalmente el límite del Acuerdo de París (1,5 °C).
Alta certeza de que las condiciones de El Niño «muy fuerte» persistirán al menos hasta abril de 2027.
Costo económico estimado hacia 2032 debido a daños en agricultura, infraestructura y productividad por clima extremo.
Un salto térmico que desconcierta a los computadores
Para entender la magnitud del fenómeno, basta con mirar la brecha de los números. En la última reunión de la organización de investigación Berkeley Earth, el científico climático Zeke Hausfather comparó los modelos de pronóstico actuales con el récord anterior, registrado en el ciclo 2015-2016. La estimación media indica que la temperatura superficial del mar en el Pacífico durante el pico de este evento superará la marca histórica por unos 0,8 °C adicionales.
«No es para nada una conclusión cerrada, pero la probabilidad no ha parado de subir mes a mes«, señaló Hausfather.
Desde la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA), las señales en tiempo real confirman la aceleración. La meteoróloga Michelle L’Heureux, líder del equipo de predicción del fenómeno, explicó que actualmente observan un acoplamiento extremadamente vigoroso entre la atmósfera y el océano en el Pacífico ecuatorial. Para la NOAA, existe un 80% de probabilidades de que se desarrolle un evento «muy fuerte» que se extienda, como mínimo, hasta abril de 2027.
Golpear el bolsillo y asfixiar los ecosistemas
Un fenómeno de esta escala no se limita a marcar números rojos en un gráfico; sus coletazos se sienten en la economía y en la naturaleza. Sequías prolongadas en algunas regiones, olas de calor extremo, inundaciones repentinas e incendios forestales son la cara visible de este desequilibrio.
Justin Mankin, investigador climático del Dartmouth College en New Hampshire, evaluó los costos financieros de esta tormenta perfecta. Mientras que el gran evento de El Niño en 1997-1998 le restó 5,7 billones de dólares al crecimiento económico mundial en los años posteriores, el episodio actual podría provocar pérdidas acumuladas por 10 billones de dólares para el año 2032.
A nivel ecológico, la perspectiva es igual de sombría: las aguas recalentadas amenazan con blanquear de forma masiva los arrecifes de coral en los océanos e inhibir la capacidad natural de los bosques y mares para absorber el dióxido de carbono de la atmósfera.

¿Un nuevo estado del clima o una anomalía pasajera?
Frente a la velocidad con la que reapareció este evento —tan solo dos años después del ciclo 2023-2024—, los científicos se preguntan si estamos presenciando un cambio de fondo en el comportamiento del clima global. ¿El calentamiento provocado por el ser humano está volviendo a El Niño más frecuente y feroz?
«Para ser francamente honesto, todavía no lo sabemos«, reconoce Kaustubh Thirumalai, paleoclimatólogo de la Universidad de Arizona que rastrea el clima del pasado a través del estudio de corales antiguos. Aunque la evidencia histórica sugiere que han existido eventos masivos en siglos pasados (como uno muy fuerte documentado en el siglo XVII), las simulaciones por computadora señalan que el cambio climático continuará empujando a este ciclo hacia una nueva normalidad de mayor intensidad.
«Actualmente nos encontramos en un estado de transición«, concluye Thirumalai, comparando el momento actual con el cambio drástico que vivió la Tierra hace 20.000 años al salir de la última era del hielo. El sistema climático no alcanzará un nuevo equilibrio hasta que la humanidad no logre detener las emisiones de gases de efecto invernadero.
Referencias:
