¿Por qué los monos atacan los pinos? El secreto energético que pone en jaque a la industria maderera

Un equipo del CONICET en Misiones logró descifrar el misterio detrás del descortezado de árboles en las plantaciones forestales. Lejos de ser un acto de vandalismo animal o simple hambre, el comportamiento del mono caí esconde una lógica de eficiencia que desafía las creencias previas y propone una tregua inesperada entre la conservación y el mercado global.

En el corazón del Bosque Atlántico, el conflicto parece de película: por un lado, una industria maderera que ve cómo sus hectáreas de pinos mueren en pie; por el otro, el carismático mono caí (Sapajus nigritus), un acróbata de las copas que, con una destreza casi quirúrgica, desprende la corteza de los árboles para alimentarse. Hasta hace poco, la explicación era sencilla: los monos tienen hambre porque el monte nativo no les da frutos en invierno. Sin embargo, la ciencia acaba de demostrar que la naturaleza rara vez se maneja con explicaciones tan lineales.

Investigadores del Instituto de Biología Subtropical (IBS), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), decidieron meterse en el barro —y en las plantaciones— para entender qué está pasando realmente. El estudio, recientemente publicado en la prestigiosa revista Forest Ecology and Management, revela que no se trata de una medida de última instancia para no morir de inanición, sino de una decisión estratégica basada en la rentabilidad energética.

¿Por qué el Mono Caí descorteza los pinos?

Claves del estudio del IBS (CONICET – UNaM) en Misiones

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No es solo hambre

Se descartó la idea de que lo hacen solo por falta de frutos. Es una decisión de eficiencia energética.

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El blanco perfecto

Prefieren pinos de entre 5 y 9 años.

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El premio dulce

Buscan tejidos internos cargados de azúcares y savia durante el crecimiento rápido del árbol.

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La Solución

«Alimentación distractiva»: colocar frutas en rutas estratégicas para alejarlos de los lotes.

📅 Período Crítico: JULIO A OCTUBRE (Fin del invierno / Primavera)
Fuente: IBS (CONICET – UNaM). Ciencia aplicada para la convivencia entre industria y fauna.

El mito del hambre vs. la ley del menor esfuerzo

Valentín Zárate, becario doctoral del CONICET y líder del trabajo, explica que este fenómeno es un espejo de conflictos que ocurren en todo el mundo. «Los monos remueven la corteza externa de los árboles plantados y consumen los tejidos internos de conducción, que suelen ser bastante azucarados. En definitiva, esto termina matando muchísimos árboles de pino, produciendo grandes pérdidas económicas», señala el científico.

Para desentrañar el motivo, el equipo no se quedó en la teoría. Durante dos años, monitorearon mensualmente casi 1.800 pinos. Midieron el contenido de azúcar, el grosor de la corteza y hasta utilizaron un dinamómetro para calcular cuánta fuerza se necesita para pelar un tronco, emulando la presión que ejercen los monos con sus manos y dientes.

Los datos fueron contundentes: el daño no es constante. Se concentra de forma explosiva entre julio y octubre, afectando a pinos jóvenes (de entre 5 y 9 años). ¿Por qué en ese momento? Porque es cuando el árbol crece más rápido. Según detalla Zárate: «Hay una época hacia el fin del invierno y el principio de primavera en la que el árbol crece muy rápido. Lo que proponemos es que, justo en ese momento, los fluidos de crecimiento son más abundantes y, en consecuencia, la corteza es más fácil de remover. Es básicamente un recurso rentable energéticamente».

De la represalia a la «alimentación distractiva»

Históricamente, este choque de intereses terminaba mal para los animales. Ante las pérdidas, muchos productores optaban por medidas drásticas que ponían en riesgo la biodiversidad local. Pero el hallazgo del equipo del IBS cambia el tablero de juego.

Al entender que el mono busca «azúcar fácil» en una ventana de tiempo específica, la solución ya no es perseguirlos, sino distraerlos. La técnica de la alimentación distractiva consiste en colocar estratégicamente fuentes de alimento —como bananas— en rutas que desvíen a los primates de las plantaciones críticas. Es, en esencia, ofrecerles un menú más tentador fuera de la zona de conflicto durante los meses donde el pino se vuelve vulnerable.

Un equipo del CONICET descubrió los motivos ecológicos por los cuales los monos caí remueven la corteza de los pinos en plantaciones forestales de la provincia de Misiones. Foto: gentileza Clara Scarry

Ciencia y empresas: socios por necesidad

Lo más destacable de esta investigación es el puente tendido con el sector privado. Firmas como Arauco Argentina y Pindó no solo abrieron sus puertas, sino que brindaron apoyo logístico para que los científicos pudieran realizar el trabajo de campo.

Esta sinergia no es solo por amor al arte o a la naturaleza; es una necesidad de mercado. Hoy, para exportar madera a los mercados más exigentes del mundo, las empresas necesitan certificaciones de sustentabilidad. «Durante el trabajo de campo realizamos varias presentaciones en las empresas forestales, contando los avances justamente para que tomen medidas sustentables», destaca Zárate.

De esta manera, la investigación misionera logra un triple impacto: protege el bolsillo del productor, asegura la supervivencia del mono caí y posiciona a la ciencia argentina como una herramienta clave para el desarrollo sostenible. Un brindis —con mate, por supuesto— por la convivencia entre el progreso y la selva.

Referencia:

Zárate, V., Torge, I., Foletto, L. F., Tujague, M. P., Agostini, I., & Di Bitetti, M. S. (2026). Why do primates bark-strip pines in plantations? Seasonal profitability as a key driver. Forest Ecology and Management, 607, 123609. https://doi.org/10.1016/j.foreco.2026.123609

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