El planeta sigue en llamas

Agosto no trajo alivio. El planeta sigue atrapado en un verano de temperaturas récord, incendios fuera de control y aire irrespirable. Pero mientras las cifras de muertos aumentan, los expertos de la ONU lanzan una advertencia que lo cambia todo: ninguna de estas tragedias era inevitable.

Lejos de ser un respiro, el mes de agosto continúa la tendencia de un verano boreal que está batiendo récords de calor en todo el mundo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que las temperaturas diurnas y nocturnas, peligrosamente altas, siguen afectando a millones de personas, en un cóctel letal que se agrava con incendios forestales y una pésima calidad del aire.

50 grados a la sombra (si la hay)

El mapa del calor extremo es global y alarmante. Según los reportes, en la última semana:

  • Irán e Iraq fueron el epicentro, con temperaturas que rebasaron los 50°C, provocando cortes de luz y agua, y la suspensión de toda actividad.
  • En Marruecos, se emitieron alertas por una ola de calor de hasta 47°C.
  • Japón rompió su récord nacional de temperatura el 5 de agosto con 41,8°C, superando una marca que se había establecido apenas unos días antes.
  • En general, amplias zonas de Asia, el norte de África y el suroeste de Estados Unidos superaron los 42°C.

Este infierno de agosto es la continuación de un julio que, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, fue el tercero más caluroso a nivel mundial, solo por detrás de los de 2023 y 2024.

Un planeta en llamas

El calor extremo no viene solo: es el combustible de incendios forestales catastróficos. En el Mediterráneo, los bomberos de Chipre, Grecia y Turquía combatieron llamas que obligaron a evacuar pueblos enteros. En Francia, el mayor incendio del verano arrasó con al menos 16.000 hectáreas, un área «más grande que toda la ciudad de París».

En Norteamérica, Canadá vive una de sus peores temporadas de incendios registradas, con más de 6,6 millones de hectáreas quemadas, casi el triple del promedio de los últimos 25 años.

«Todas las muertes se pueden evitar»

Aunque al calor se lo suele llamar el «asesino silencioso», la OMM salió a desmentir esa idea con una afirmación contundente. «Con la ciencia, los datos y la tecnología actuales, esa afirmación carece de bases», aseguró Ko Barrett, vicesecretaria general de la OMM. Y remató: «Todas las muertes por calor extremo se pueden evitar».

La frase no es un simple eslogan. Es un llamado de atención a los gobiernos. Se estima que unas 489.000 muertes anuales están relacionadas con el calor, y se sabe que esa cifra es una subestimación. Son casi medio millón de tragedias que, según los expertos, no deberían ocurrir si se implementaran alertas tempranas y planes de acción sanitaria efectivos.

La advertencia es clara: el planeta está en una emergencia climática y de salud pública. Y aunque la naturaleza muestra su furia, la responsabilidad de proteger a las personas recae en la acción —o inacción— humana.

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