La provincia atraviesa una intensa ola de calor donde la humedad juega un rol traicionero. Las autoridades sanitarias piden extremar cuidados ante cuadros que pueden elevar la temperatura corporal por encima de los 40 grados y provocar fallos sistémicos si no se detectan de inmediato.
Misiones se ha convertido en un horno a cielo abierto. Ante las temperaturas elevadas y los altos niveles de humedad que se registran en la provincia, el sistema de salud ha emitido una advertencia clara: es vital extremar los cuidados para prevenir colapsos físicos. La combinación de calor y humedad puede derivar en cuadros graves como el golpe de calor, la insolación y el agotamiento térmico, situaciones que representan un riesgo serio para la salud si no se abordan con rapidez.
Cuando el termostato interno falla
El mayor peligro es el golpe de calor, que ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad natural para regular la temperatura y enfriarse. En estos casos, la temperatura interna puede dispararse y superar los 40 °C. Los síntomas son inconfundibles y alarmantes: fiebre alta, piel caliente y seca (ya no se suda), dolor de cabeza intenso, mareos, confusión, náuseas y, en los casos más críticos, pérdida del conocimiento.
Por otro lado, la insolación se produce por la exposición directa y prolongada al sol, especialmente en los horarios donde la radiación ultravioleta es más agresiva.
Agotamiento: la antesala del peligro
Antes del colapso total, el cuerpo suele avisar. El agotamiento por calor se manifiesta con sudoración excesiva (a diferencia del golpe de calor donde la piel está seca), debilidad, palidez, calambres musculares y una fatiga intensa que puede llevar a la sensación de desmayo. Las autoridades advierten que si este cuadro no se trata a tiempo, puede evolucionar rápidamente hacia un golpe de calor.
Los grupos de riesgo
El calor no afecta a todos por igual. Las personas más vulnerables son los niños y niñas, los adultos mayores y las mujeres embarazadas. También corren mayor riesgo quienes padecen enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias, renales o diabetes), los pacientes en tratamiento farmacológico y aquellos que viven en condiciones habitacionales precarias con escasa ventilación. Además, se debe prestar especial atención a los trabajadores que realizan tareas expuestos directamente al sol.

Protocolo de supervivencia
Para mitigar estos riesgos, el Ministerio de Salud Pública recomienda mantener una hidratación constante, bebiendo agua incluso sin sentir sed. Es imperativo evitar la exposición solar en la franja horaria crítica, entre las 10 y las 17 horas, y evitar la actividad física intensa en esos momentos.
Se aconseja permanecer en lugares frescos o ventilados, usar ropa liviana y clara, y nunca dejar a personas o mascotas dentro de vehículos cerrados, ya que se convierten en trampas mortales en cuestión de minutos. Ante cualquier síntoma de alarma como fiebre alta o confusión, la indicación es no automedicarse y acudir de inmediato al centro de salud más cercano.
