¿Pensabas que la única preocupación era el COVID? La Organización Panamericana de la Salud acaba de emitir un aviso que nos obliga a mirar el mapa completo. Una tormenta perfecta de virus respiratorios está circulando al mismo tiempo en el continente, adelantándose al calendario habitual y poniendo a prueba la resistencia de los hospitales. La clave, advierten, no es el miedo, sino la estrategia.
Mientras nosotros buscamos sombra, gran parte del continente americano atraviesa su temporada invernal, y las noticias que llegan desde allí son una advertencia para todos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió a los países de la región —sin excepción— que no bajen la guardia. El motivo es la circulación simultánea de tres viejos conocidos que, juntos, pueden causar estragos: la influenza estacional (gripe), el SARS-CoV-2 (COVID) y el Virus Sincitial Respiratorio (VSR).
La preocupación principal de la agencia sanitaria es matemática pura: si los tres virus pican en punta al mismo tiempo, la presión sobre los hospitales y centros de salud puede volverse inmanejable. Y los datos sugieren que eso ya está empezando a pasar.
Un invierno adelantado y números en rojo
Según la última alerta epidemiológica de la OPS, la situación en el hemisferio norte se está comportando de manera atípica. La temporada de influenza arrancó antes de lo previsto. Países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y España ya reportan un aumento de consultas ambulatorias (especialmente en niños) y de hospitalizaciones (sobre todo en adultos mayores).
Los porcentajes hablan por sí solos:
- En América del Norte y América Central, la positividad de influenza se mantiene por encima del 10%.
- En el Caribe, la situación es aún más intensa, con niveles cercanos al 20%, donde predomina la variante A(H3N2).
Este «adelantamiento» de la temporada viral es una señal de alerta para ajustar los planes de respuesta sanitaria antes de que sea tarde.
La amenaza del VSR y la saturación hospitalaria
Más allá de la gripe y el COVID, hay un tercer actor que preocupa: el Virus Sincitial Respiratorio (VSR). Es el principal responsable de la bronquiolitis en bebés y niños pequeños, pero también afecta a adultos mayores.
Marc Rondy, asesor regional en epidemiología de la OPS, fue claro al explicar el desafío: «La circulación simultánea de influenza y virus sincitial respiratorio es un desafío que requiere que prioricemos la vacunación y mantengamos una vigilancia cercana que permita actuar a tiempo para prevenir brotes mayores y evitar que los hospitales se saturen».
La lógica es simple: las camas son finitas. Si se ocupan simultáneamente con abuelos con gripe y bebés con bronquiolitis, el sistema colapsa.
Las herramientas que tenemos a mano
Afortunadamente, no estamos indefensos. La OPS subrayó la efectividad de las vacunas actuales contra la influenza. Los datos son alentadores: tienen una efectividad de entre el 30% y 40% en adultos para prevenir internaciones, y esa cifra sube hasta un impactante 75% en niños.
Por eso, la recomendación urgente para los países de América es seguir una hoja de ruta de cinco puntos:
- Vigilancia integrada: No testear solo COVID, sino monitorear Influenza y VSR y subir los datos a las plataformas regionales (FluNET y FluID).
- Planes de respuesta: Tener los hospitales listos para un aumento repentino de la demanda.
- Vacunación prioritaria: Enfocarse en los grupos de riesgo (embarazadas, niños, adultos mayores, personal de salud).
- Nuevas armas contra el VSR: Implementar el uso de vacunas maternas y anticuerpos monoclonales en recién nacidos.
- Comunicación: Recordarle a la gente lo básico.
Y «lo básico» son esas medidas que aprendimos en pandemia y que, lamentablemente, empezamos a olvidar: lavarse las manos, ventilar, usar barbijo si tenemos síntomas y, fundamentalmente, quedarse en casa si tenemos fiebre. Cuidarnos nosotros es la única forma de cortar la cadena de contagio.
