El plan maestro de Misiones para blindarse contra el dengue este verano

Misiones no espera al calor y activó una estrategia sanitaria integral para la temporada 2025-2026. Mientras la calma reina en el ambiente, te contamos cómo se prepara la provincia para enfrentar al mosquito con un enfoque táctico que va mucho más allá de la vacuna o la fumigación.

Vivir en Misiones es un privilegio por su naturaleza, pero ese verde exuberante y nuestro clima subtropical tienen una letra chica: somos el escenario ideal para el Aedes aegypti. Con el 90% de nuestras fronteras limitando con Brasil y Paraguay, la provincia funciona como una especie de escudo epidemiológico para el resto del país. Por eso, no se puede improvisar.

En las últimas horas, las autoridades sanitarias de la provincia decidieron «poner primera» y presentaron oficialmente el Plan Estratégico de Abordaje Integral para la prevención y el control del Dengue, Chikungunya y Zika para el período 2025-2026. La premisa es clara: no hay que esperar al verano para actuar.

Héctor González, el ministro de Salud Pública, fue contundente al explicar que el trabajo no empieza cuando sube la temperatura, sino que es una labor de todo el año. La geografía misionera no da tregua y el cambio climático tampoco. Según detalló, la estrategia se basa en una «mesa de gestión integrada». Esto significa que no es una batalla solitaria de los médicos; involucra a intendentes, directores de hospitales de nivel III, jefes de zona y equipos de saneamiento. Todos tirando para el mismo lado.

Más que una vacuna

Uno de los puntos que más consultas genera en la gente es la vacunación. Si bien es una herramienta poderosa, desde la cartera sanitaria insisten en que no es una bala de plata. González remarcó que la inmunización —que en la provincia abarca al grupo etario de 20 a 59 años— es un complemento fundamental, pero que debe ir acompañado de la responsabilidad ciudadana y el control ambiental.

«La vacuna es una herramienta más, no la única», subrayó el ministro, recordando que la pelea real se gana en el patio de casa, eliminando criaderos, y en la vigilancia constante de nuestras fronteras.

Por su parte, el subsecretario de Salud, Javier Ramírez, puso el foco en la operatividad. El plan incluye capacitaciones intensivas para promotores de salud y agentes sanitarios. Ellos son la infantería en esta guerra: los que caminan los barrios, golpean las manos y explican vecino por vecino por qué esa tapita de gaseosa tirada en el fondo puede ser un problema de salud pública.

La inteligencia detrás de la prevención

No todo es descacharrado y limpieza. Hay una parte científica y técnica que es crucial: la vigilancia epidemiológica. Aquí entra en juego el trabajo fino de laboratorio. Fabián Zelaya, director de Epidemiología, explicó que el objetivo es mantener una alerta temprana.

Gracias a la red de laboratorios y al LACMI (Laboratorio de Alta Complejidad de Misiones), se busca monitorear qué serotipos del virus están circulando (DEN-1, DEN-2, etc.). Saber esto es vital para predecir la gravedad de los brotes. Zelaya hizo hincapié en la importancia de la consulta rápida ante la aparición de fiebre.

«Lo importante es la consulta temprana al médico, no automedicarse y sobre todo la hidratación», aconsejó el especialista en declaraciones recogidas por Canal 12. La idea es captar al paciente febril lo antes posible para bloquear el foco y evitar que el virus se disperse.

Un ecosistema de salud

El concepto que se manejó en la reunión de lanzamiento fue el de un «ecosistema de salud misionero». Esto implica que la prevención, el control vectorial (fumigación y limpieza), la atención al paciente y la comunicación no son islas separadas.

Desde Salud Pública recalcan que estamos en la fase «inter-epidémica». Es el momento de prepararse. Los equipos ya están coordinando con los municipios para arrancar con los operativos de descacharrado masivo. La lógica es simple: sin criaderos no hay mosquitos, y sin mosquitos no hay enfermedad. Pero para que la ecuación funcione, el compromiso debe ser colectivo. El Estado pone los recursos, la ciencia y la estrategia; a nosotros nos toca revisar el patio.

Por Daniel Ventuñuk

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