Avance científico del CONICET abre una nueva vía para mejorar terapias celulares en diabetes tipo 1
Un equipo de investigación del CONICET descubrió un mecanismo biológico clave que podría optimizar la producción de células beta pancreáticas a partir de células madre humanas. El hallazgo, publicado en la revista Development, aporta una pieza fundamental para perfeccionar una de las estrategias terapéuticas más prometedoras contra la diabetes tipo 1: los trasplantes de células productoras de insulina.
Copiar a la naturaleza para superar una limitación crítica
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que destruye las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre. Sin estas células, las personas dependen de inyecciones diarias de insulina para sobrevivir, pero este tratamiento no reproduce las finas regulaciones del organismo y puede derivar en complicaciones a largo plazo.
En la última década, una alternativa revolucionaria comenzó a tomar forma: producir células beta a partir de células madre humanas, y trasplantarlas a los pacientes para restituir su capacidad natural de generar insulina. Si bien esta estrategia ya se encuentra en fase de ensayos clínicos, persiste una traba central: las células beta obtenidas in vitro todavía no alcanzan la madurez funcional de las naturales. No son «lo suficientemente buenas».
Frente a este obstáculo, el grupo liderado por Santiago Rodríguez Seguí, investigador del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), buscó una respuesta en el propio desarrollo embrionario. «La mejor manera de fabricar células beta es imitar los pasos que sigue el cuerpo para generarlas en condiciones fisiológicas», explica el científico.
Glucocorticoides: del estrés al desarrollo embrionario
El trabajo, que combina estudios preclínicos en embriones de ratón con experimentos in vitro en células progenitoras humanas, revela que la activación del receptor de glucocorticoides (GR) cumple un rol esencial en la diferenciación de las células pancreáticas durante las primeras etapas del desarrollo.
«El receptor de glucocorticoides es una proteína que suele estar en el citoplasma. Cuando se activa por la hormona del mismo nombre, migra al núcleo y modifica la expresión de genes», detalla Rodríguez Seguí. El equipo comprobó que esta señal, tradicionalmente asociada al estrés, en realidad cumple una función fisiológica específica en el páncreas embrionario: ayuda a que las células progenitoras inicien el camino hacia convertirse en células beta productoras de insulina.
La sorpresa llegó al replicar este estímulo en cultivos de laboratorio. «Cuando activamos el receptor de glucocorticoides en células progenitoras humanas diferenciadas a partir de células madre, observamos que también promueve su transformación en células beta», señala el investigador. Y añade: «Esto indica que podría usarse como herramienta para mejorar los protocolos actuales de diferenciación in vitro».

Potencial terapéutico y pistas sobre el origen fetal de la diabetes
El hallazgo tiene dos implicancias principales. Por un lado, abre la puerta a refinar las terapias celulares para diabetes tipo 1, donde los protocolos para generar células beta implantables podrían beneficiarse al incorporar la activación dirigida de esta vía de señalización.
Por otro lado, aporta elementos para entender una hipótesis conocida como “los orígenes fetales de la enfermedad adulta”. Según esta idea, si un embrión humano se expone a altos niveles de glucocorticoides —por estrés materno, por ejemplo—, las células progenitoras del páncreas podrían diferenciarse antes de lo previsto, sin haberse multiplicado lo suficiente. El resultado sería un páncreas con menos células beta al nacer, lo que obligaría a esas pocas células a trabajar en exceso, deteriorando su funcionamiento con el tiempo y favoreciendo el desarrollo de diabetes tipo 2.
«Lo que mostramos es que estas células progenitoras son sensibles a la hormona desde etapas muy tempranas. Si aparecen señales en exceso, el desarrollo se desajusta. Esto no solo permite mejorar terapias, también nos ayuda a comprender cómo ciertos factores prenatales podrían predisponer al desarrollo de diabetes en la adultez», subraya Rodríguez Seguí.
Ciencia colaborativa y próximos pasos
El trabajo fue realizado en colaboración con el grupo de Ludovic Vallier, del Centro de Terapias Regenerativas del Instituto de Salud de Berlín y del Instituto Max Planck de Genética Molecular. También participaron investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), del Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la FCEN-UBA y del Departamento de Química Biológica de la misma institución.
Los próximos pasos del equipo apuntan a trasladar el tratamiento con glucocorticoides a protocolos de cultivo más avanzados. «Ahora se trabaja mucho con organoides en suspensión, que imitan mejor el entorno tridimensional del desarrollo. Queremos ver si en ese contexto los efectos de esta señalización se potencian», anticipa Rodríguez Seguí.
Mientras tanto, cada avance consolida la posibilidad de que las personas con diabetes tipo 1 algún día puedan liberarse de las inyecciones. Y, más importante aún, que puedan hacerlo con células que funcionen como las propias.
Referencia bibliográfica:
Traba, S. A., Bacigalupo, L., Fradin, D., Talon, I., Heidenreich, A. C., Muraro, D., … & Rodríguez-Seguí, S. A. (2025). Endogenous glucocorticoid receptor activation modulates early-stage cell differentiation in pancreatic progenitors of mice and humans. Development, dev-204361.
Por Daniel Ventuñuk
En base al artículo de Bruno Geller


