El mes de julio de 2023 pasará a la historia como el más caluroso jamás registrado, revelando un claro indicio de que la era del horno global ha llegado. Las alarmas suenan con fuerza y la ONU hace un llamado urgente a la acción climática. En este artículo, exploramos las preocupantes consecuencias, el papel de la tecnología y cómo la justicia climática se vuelve esencial en la lucha contra el cambio climático.
Julio de 2023: el mes del calor sin precedentes
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio Copernicus de la Comisión Europea han confirmado lo que muchos temían: julio de 2023 ha batido récords históricos de temperatura. Con tres semanas de intenso calor, tres días abrasadores y las temperaturas oceánicas más altas jamás registradas para esta época del año, el panorama es alarmante.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, advierte que las consecuencias de este aumento sin precedentes en las temperaturas son «claras y trágicas». Lluvias monzónicas que arrastran niños, familias huyendo de incendios devastadores y trabajadores desmayándose por el intenso calor son solo algunos ejemplos de los impactos mortales del cambio climático.

© UNICEF/Safidy Andrianantenain
La tecnología y el cambio climático: un dilema crucial
El progreso tecnológico ha transformado nuestras vidas, pero también ha contribuido al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si bien la tecnología ofrece soluciones potenciales para enfrentar el cambio climático, la dependencia excesiva de ella puede ser un arma de doble filo.
La ONU advierte que la acción climática debe ser una prioridad ineludible para todos los países. Las soluciones tecnológicas, como las energías renovables, son fundamentales, pero no pueden reemplazar el valor de la acción humana colectiva. La interacción, el compromiso y la colaboración entre las personas son esenciales para enfrentar esta crisis climática.

Unsplash/Hassan Afridhi
Justicia climática: un camino imprescindible
En medio de la creciente preocupación por el cambio climático, la justicia climática se convierte en un tema crucial. El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) destaca la importancia de los litigios climáticos para garantizar la acción y la justicia en esta lucha.
A medida que el número de litigios climáticos se duplica en cinco años, los tribunales emergen como actores clave para responsabilizar a gobiernos y empresas que contribuyen a la crisis climática. La justicia climática no solo busca reparar el daño causado, sino también proteger a las comunidades vulnerables y exigir acciones más ambiciosas en la mitigación y adaptación al cambio climático.
El futuro está en nuestras manos
El tiempo apremia, y la acción climática debe ser una prioridad urgente en la agenda global. Si bien el cambio climático nos desafía, también nos brinda la oportunidad de unirnos como sociedad y actuar de manera decisiva para proteger nuestro hogar, el planeta Tierra.
Las soluciones existen, y es hora de adoptar medidas audaces. Desde reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta promover prácticas sostenibles y proteger a las comunidades más vulnerables, cada paso cuenta en esta lucha por un futuro más resiliente y sostenible.
Por Daniel Ventuñuk
